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Apuntes veraniegos, dedicados a la sinceridad del afecto

No se trata de “navegar” a contramano de la realidad. Lo que se pretende es propiciar la amistad, como el medicamento ideal frente a muchos males sociales.
Lo ratificó la opinión de un vecino, integrante de un grupo solidario, con antecedentes en entidades de servicio. Frente a los problemas de conducta de un joven conocido en razón de su tarea comunitaria, dijo que, “ahora está muy bien; lo encontramos el otro día, con su pareja, esperando un bebé y mostrando una positiva alegría por vivir”.
Su conclusión es que el afecto, en sus variadas expresiones, es capaz de hacer milagros.
Cuando la sociedad en general parece empecinada en generar enfrentamientos, es realmente una propuesta para apuntalar. No es lógico que prevalezca la idea de violencia, frente a los desacuerdos. Los seres humanos no somos propiedad privada, cuando algo no funciona entre dos personas, lo que corresponde es liberar el camino: recuperar la libertad, puede resultar otro medicamento adecuado.
Ocurre que, por efectos de la modernidad y el vértigo; por un exagerado afán materialista, nos hemos quedando sin espacio para fomentar la concordia, el diálogo y el respeto, como caminos para la convivencia.
Un abuelo decía en estos días que, “ya ni la llegada de los Reyes genera expectativas en los pibes; la mayoría tiene de todo y no valoriza ni el esfuerzo, ni el cariño de sus padres”. Para pensarlo.
-Este comentario se ilustra con una foto. Cinco jovencitos, habituales jugadores de básquet en Bragado Club, estaban en la charla posterior a una tarde de pileta.
Naturalmente, decidieron sacarse la foto junto a don Miguel Falabella, uno de los hombres que trabaja en el club, cuidando todo y recibiendo el buen trato general. Allí está, junto a Miguel, Juan Costa, “Nico” Macías, “Toto” Marini y Benjamín Rizzo.
La amistad, pese a la diferencia de edades, es una de las formas del afecto, ese MEDICAMENTO tan necesario…