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Espacio de opinión

Reflexiones de una sociedad confundida, ante un gobierno que no ayuda

Hace unos cuantos años, el señor Alvin Toffler anunció una cantidad de cambios mundiales a una velocidad sin precedentes, donde entre otras cosas explicó una especie de colisión del ser humano con los cambios.
Hoy vemos cómo una sociedad confundida sufre los resultados de ese shock; muchos ajustaron las velas para el lado del viento, preparándose no para entender y ayudar a otros, sino más bien para sacar partido del acontecimiento, generando problemáticas para ofrecer soluciones, usando técnicas de distracción, apelando al aspecto emocional, buscando imponer el miedo, etc.
El poder económico mundial todo lo quiere y todo lo tiene, arma bloques donde incluye otros poderes que trabajan en consonancia; la política no escapa a esto ya que esto también es política o psico-política, pero política al fin; parte de Suramérica está siendo presa de esta subordinación del poder. Hoy en Argentina tenemos un Gobierno Nacional que acusa el impacto de su creciente descrédito motivo del incumplimiento de sus promesas pero, lejos de cambiar el rumbo, redobla su apuesta día a día; cada medida tomada es un contraataque a la pérdida de derechos casi sin importarle trastocar valores y principios humanos, todo en nombre de la ley, incluso desafiándola; catarbadas de DNU incluso sin necesidades de urgencia. Pareciera que la única urgencia es seguir a esta velocidad sin preocuparse por el resultado desfavorable hacia quienes menos tienen y más necesitan. Hemos asistido a un debate sobre la reforma previsional donde la represión ejercida sobre el pueblo de la nación, y el ineluctable fracaso del proyecto económico. Son signos del descrédito antes mencionado, hoy inaugurando dos palabras que no se condicen con su contenido “Desburocratización” y “Simplificación” se dicta otro nuevo DNU el cual no tiene explicación alguna. La respuesta es sencilla: no hay ninguna razón de necesidad y urgencia; simplemente que es más efectivo, brutalmente efectivo, apropiar la potestad legisferante conferida al Congreso de la Nación que, valga recordarlo, es el primero de los tres poderes que regula la Constitución Nacional, y que es el que mejor expresa, por la representación proporcional, el mapa de la voluntad política de la República Argentina y el principio de la soberanía del pueblo.-(Eduardo Salvador Barcesat), quiera dios que la sociedad despierte de su letargo y que se tome conciencia de la situación expresando de todas las maneras posibles, no es capricho el reclamar sino un derecho el cual todos tenemos que seguir ejerciendo dentro de un marco de respeto y en paz, la paz que todos queremos!

Sergio Edgardo Pedrosa -Forja Bragado