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Facundo Alvanezzi: “Soy un formador apasionado y un soñador por naturaleza”

-El bragadense recordó su historia en el fútbol, habló de su paso por Europa y dejó claro cuáles son sus sueños –Una charla radiográfica

HUMILDE. Así se lo puede definir a Facundo Alvanezzi, un amante de la pelota que nunca baja los brazos y siempre va más allá. A lo largo de su vida, supo lo que es pisar la tierra de los potreros de la ciudad y el césped de las canchas más importantes del mundo, momentos que trae a la actualidad con emoción y orgullo.
Después de un tiempo, regresó el miércoles pasado a Bragado junto a su madre -Nelly Piastrellini-, quien reside en Mar del Plata. Si bien su agenda estaba bastante completa, acomodó sus horas y visitó “La Voz”. Sentado en un sillón y cortando de a ratos la sed con agua, emprendió un viaje por toda su historia.

INICIOS

Facundo tuvo sus primeros pasos en el fútbol en Sportivo Bragado. Debutó en primera división a los 13 años, de la mano de Orlando Bocca, a quien definió como su mentor y “un adelantado para la época”, que lo llenó de conceptos que hoy retransmite a los jóvenes.
En 1982, por cuestiones laborales de su padre, Ruben, ya fallecido se fue a vivir a Mar del Plata junto a toda su familia. Allí, jugó en Kimberley y Deportivo Norte, equipos donde se encontró con gente muy preparada, y con un fútbol de mucha calidad, bastante más competitivo del que existía en Bragado y la región.
En 1988, después de ser visto por un representante en el viejo estadio San Martín de Mar del Plata, viajó a Italia para sumarse al Livorno, elenco en el que estuvo hasta el 89. Del 90 al 99, lo hizo en el Locarno de Suiza, su último club como jugador.
Facundo era, en realidad, dicen que los futbolistas nunca dejan de serlo, un volante creativo. Según revive, le gustaba mucho el contacto con el balón y era como un técnico dentro del rectángulo verde, situaciones que le despertaron “la inquietud visceral, anímica y espiritual”, para poder transformarse, años más tarde, en un formador.

LA TAREA DEL FORMADOR

El curso de entrenador que hizo en la Suiza Italiana, instituto que depende de la Federación suiza, duró tres años. Según cuenta, sus miembros buscan que la persona, más que un entrenador, sea un formador, y que ejerza la docencia y la decencia al mismo tiempo.
En el 2000, regresó a la Argentina por cuestiones familiares y personales. En ese año, desarrolló la profesión en Cadetes de San Martín, un proyecto del exfutbolista Juan Esnáider, en el que estuvo un año y medio.
En 2003, se sumó a Aldosivi, de Mar del Plata, club en el que permaneció hasta 2007. Llevó adelante una tarea muy importante con todos los juveniles, muchos de los cuales están hoy en primera división, repartidos en diversos clubes de Argentina, Sudamérica y Europa.
“Siempre trabajé con jóvenes de 12 a 21 años. Hacíamos movimientos específicos con pelota, con muchísima coordinación y aplicación al juego, partiendo de la posición, para que haya posesión”, refresca.
Por Néstor Subiat, un exjugador bragadense que es scout del Basilea, llegó a dicha institución suiza, luego de presentarlo formalmente al director deportivo y a los encargados de la formación de los juveniles. Para Facundo, se trata de “un gran amigo”, al que considera “como un padre”.
En dicho club estuvo casi 10 años. Siempre trabajó con las inferiores y lo hacía por sectores, con grupos de 6 a 8 jugadores o no mayor a 18. Allí se encargaba de corregir errores puntuales, de ejercitar las posiciones del cuerpo del jugador, de practicar la iniciación y culminación de una acción de juego, y del reconocimiento de las zonas de gestación, transición y definición en el terreno. Todo lo tenía que hacer en la lengua alemana. Por haber aprendido “bastante bien” el italiano y “medianamente bien” el francés, podía comunicarse con los chicos porque son políglotas.
“El salto de Aldosivi al Basilea, un equipo que juega Champions League, fue muy grande. Tengo un gran reconocimiento por Néstor y toda su familia”, dice.
Sobre la adaptación a la vida en Europa, señala que resultó fundamental crecer viendo trabajar a su abuelo y padre, la educación que recibió de toda su familia y de los docentes del colegio San José y los de Mar del Plata, y el apoyo de sus amigos. También recuerda que su abuelo materno vino al país a los 7 años, cuando comenzaba la Segunda Guerra Mundial, y fue quien le transmitió los valores de la reconstrucción, sacrificio y refundación de la sociedad.
“Por esa educación, cultura, respeto social y todo el paso previo que viví en Argentina, pude hacer mi carrera con muchísima dignidad y consistencia, apuntando a la excelencia. Era como un europeo, nacido, criado y desarrollado en Argentina, que se terminó de formar en Europa”, completa.
Y relata: “Llevo mi tarea adelante como un artesano u orfebre. Me transformé en un autodidacta a través de los ejercicios, las repeticiones, la lectura y las equivocaciones. No me gusta decir que soy un entrenador, sino un formador que hace su tarea por amor e ilusión, y porque soy un soñador y tradicionalista que me gusta transmitir el futbol del jugador y la pelota”.

LA ERA POS-BASILEA
Hace un mes y medio, lo llamó Hermes Desio y lo invitó al predio de AFA. “Fue la primera vez que me sentí reconocido en mi país y respetado por él, su hermano, Pablo Aimar, Diego Placente, y toda la gente del cuerpo técnico de las inferiores. Me trataron realmente de maravillas; me hicieron compartir entrenamientos, almuerzos y reuniones. Es gente que me abrió las puertas, algo que no pasa en Mar del Plata, no sé por qué causa”, manifiesta.
A través del preparador físico Fernando Signorini, tuvo la posibilidad de realizar una clínica de fútbol en San Juan, durante 5 días. Allí, pudo recorrer los potreros y descubrir “infinidad de chicos con unas condiciones terribles”.
-La charla fue organizada por Andrés Santalucía, el encargado de la Fundación Fútbol Constructivo, y se extendió cuatro horas y media, donde no fue un monólogo, sino que hubo interacción con los más de 60 asistentes. La parte práctica duró lo mismo, se llevó a cabo en la cancha de césped sintético con 40 chicos y se convirtió en la primera que preparó en el idioma español después de 10 años.

REFERENTES DEL FÚTBOL Y LA VIDA
Facundo se identifica con grandes personajes del futbol: César Luis Menotti, Valdano, Pékerman, Tocalli, Rinus Michels, Johan Cruyff, Guardiola, Guillermo Amor, Txiki Begiristain, Pablo Blanco, director de la cantera del Sevilla y Marcelo Bielsa. Según su punto de vista, es “gente que revolucionó el futbol desde el juego”. “Cuanto más lea, capacite y escuche a gente de ese nivel, les voy a poder bajar a los jóvenes un mensaje de un fútbol cualitativo”, asegura.
Su referente en la vida no tiene nada que ver con el mundo de la pelota. Lo admira por sus aportes en la salud y por los valores morales, culturales, sociales, humanos y éticos, que dejó en la sociedad. Se trata del doctor René Favaloro.

SU PATRIA
“Cuando vengo a Bragado me nutro de tradiciones viejas que tengo muy arraigadas; son viejas, pero buenas y positivas que emocional y espiritualmente me llenan, como no me llena andar por el resto del mundo”, sostiene.
Después, resalta: “Mi patria es Bragado lo tengo muy arraigado al pueblo y cada vez que vengo, me cuesta tener que dejarlo”.

ACTUALIDAD
“Todos mis pensamientos técnicos, culturales, sociales, espirituales y anímicos los estoy desarmonizando para volver a armarlos y poder repartir. El fútbol me ha dado y sacado mucho. Dentro de todas las cosas que me dio, está la posibilidad de conocer mucha gente y eso me permitió distinguir quién va por el buen camino y quién no, y con quién te querés identificar y con quién no”, expresa.
Enseguida, comenta que le encantaría poder hacer alguna clínica en Bragado, a lo largo de una semana y que incluya a todos los clubes de la ciudad. “Lamentablemente, me convocan de otros lados”, confiesa.

SUEÑOS
“Eduardo Galeano dijo en una universidad norteamericana que la utopía era como el horizonte, porque le servía para caminar y desandar sueños. A mí, no solamente me permitió caminar y desandar sueños, sino que cuando miro hacia atrás veo que mi nombre en el mundo trascendió”, apunta.
A su vez, revela: “Soy un formador apasionado y un soñador por naturaleza. Mi sueño más grande sería que, después de haber recorrido el mundo y seguir recorriéndolo, pueda volcar los conocimientos en mi país, sin sacarle el lugar a nadie”.
Finalmente, explica: “Yo tengo que trabajar en la semana para desaparecer el día del partido, por más que esté parado en la raya de cal, porque el jugador se tiene que autogestionar: debe hablar, comunicar y ordenar, y saber todo lo que hay que hacer”.