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1970 – Parroquia San Martín de Porres – 2020

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Nuestro encuentro con la Palabra de Dios…
-Por Pbro. Gustavo Sosa

Domingo 32 durante el año Mateo 25.1-13. Hoy debemos comenzar nuestra reflexión sobre el Evangelio de Mateo, afirmando que la vigilancia, el estar atentos, es una responsabilidad personal y en la que nadie nos puede reemplazar. Jesús afirma: “estén atentos, porque no saben ni el día ni la hora…”
En estos momentos, hay muchas personas que vigilan por la salud de los demás en medio de la pandemia (personal sanitario, epidemiólogos, biólogos, químicos, fuerzas de seguridad, capellanes de hospital…), dado que puede tener un impacto importante en la salud pública. Todos ellos informan para que se elaboren estrategias para el control de la pandemia, asignando recursos que alivien las necesidades de las personas contagiadas. La vigilancia es vital y depende de la responsabilidad y la veracidad de todos y de cada uno en particular.
Nosotros, los bautizados, estamos comprometidos en el trabajo por el Reino de Dios, para hacer de este mundo, “un mundo de libertad, de justicia, de amor y de paz, para mantener así la esperanza de todos”. Se espera de nosotros una actitud comprometida, una respuesta digna de un seguidor de Jesús ante las distintas experiencias de la vida. Estamos ungidos por el bautismo, y, por lo tanto, el compromiso de que ese Reino sea una realidad hoy. Por eso la invitación constante de Jesús: «…estén atentos, porque nos saben ni el día ni la hora».
Podemos pasar la vida distraídos, viviendo nuestro día a día en la búsqueda permanente y obsesiva de un disfrute que roza el egoísmo, poniendo en el medio de nuestra existencia un “yo” inflado por la autosuficiencia y la soberbia de creerse superiores… ¡Qué tristeza da ver esto en tantos servidores públicos y personajes de nuestro entorno local y nacional!
Tener la lámpara encendida es sinónimo de estar vigilante ante la llegada del Reino, del cual estamos llamados a participar aquí y en la eternidad. Y ese Reino se construye viviendo con un ojo puesto en la necesidad del hermano, y el corazón anclado en el amor de Dios, para ejercer la verdadera caridad. El modelo del buen samaritano es un buen comienzo para inspirar nuestro trabajo…
Esta responsabilidad personal y llamada a la vigilancia, no se debe convertir en un pensamiento obsesivo ni agobiante. La búsqueda del Reino de Dios no es nada traumático, ni algo ajeno a nosotros, que esté fuera o lejos. No es la búsqueda fanática de algunas sectas o iglesias electrónicas, que anuncian la venida del Señor como una catástrofe. No somos fanáticos del Reino de Dios, sino creyentes de que Dios vendrá a nosotros y por eso, trabajamos por su Reino y su verdad.
En el día de hoy, se nos invita a abrir los ojos y reconocer a Dios en los acontecimientos vividos. Esto requiere el estar vigilantes, tener encendida nuestra lámpara, en el aquí y ahora, en nuestra familia, en la comunidad, en nuestro pueblo o ciudad, en nuestro país, a través de los distintos hechos vividos, sean dolorosos o felices…, a través de esto que llamamos vida. En ella se manifiesta Dios, y nos pide una respuesta evangélica.

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