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Apuntes para alejar pensamientos pesimistas

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Especial para “La Voz” por Víctor H. Paz

No todos los aviones se caen, ni los submarinos desaparecen; ni los trenes se resisten a volver a pasar por el puente que una vez se rompió.
Siguiendo esa misma lógica de pensamiento, no todas las parejas, en especial de jóvenes, son amigas de la violencia. Ni hay muchas Nahir capaces de empuñar un arma para quitar la vida a quien calificó como “su ángel”, cuando ya no estaba.
En todo caso, es hora de convocar a la juventud –espejo de los adultos-, a no confundir amor con propiedad; ansiedad por vivir en plenitud, por serenidad para apreciar lo que tienen cerca; entender que la vida es un camino largo, donde el amor sincero no tiene espinas, ni debe ocultar malos tratos, ni exigencias desmedidas.
Creer que todo está contaminado, hace que los pájaros no tomen agua del charco por temor a envenenarse. El espacio que habitamos depende, en gran medida, de nuestro aporte.
Descontar que “la guerra por un mundo mejor está perdida”, es una forma de borrarse de la lista de soldados dispuestos a cambiar egoísmo por solidaridad; odio por comprensión; mano tendida, por fusil listo para disparar…
La agenda de cada día debiera elaborarse por cosas cercanas y positivas. Cada camión cargado que sale al puerto, es trabajo de Bragado; cada pedido de una ocupación, es un apunte a la esperanza; cada nacimiento es un cheque al futuro; cada noviazgo respetado y vivido como experiencia, está dentro del curso que ofrece la Vida…
A veces, nos guiamos por los temas que instala la televisión. Ya se sabe que Cacho Castaña, gran letrista de temas populares, no es un filósofo. Hay que aceptarle el pedido de disculpas y a otra cosa.
Los adultos, con conducta y serenidad, somos los encargados de mostrar el camino a los pibes que crecen y quieren volar sin tener todas las plumas… Es peligro andar rápido en moto, también querer ser grandes antes de tiempo, porque les tapan la visión nubes de egoísmo…
Que el mundo se puede mejorar es cierto, pero para eso hay que arremangarse, como suele decir el Papa. Decir que hay pibes que no van a la escuela, no alcanza; hay que salir a buscarlos y decirles a dónde pueden ir para tener futuro.
Que hay familias que no juntan todo para hacer el puchero, es real y no es justo que pase en Bragado; hay que organizarse en la ayuda y no conformarse con la postal de la normalidad; asegurarse que la foto no esté movida…
Si nos auto-convencemos de que todo lo hacemos mal, no ayudamos a la voluntad argentina. Aceptemos los defectos, sabiendo que no somos tan malos y todo podrá ir saliendo mejor. Tata DIOS que está en todo lugar, nos puede ayudar…

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