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Espacio de opinión

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El Papa Francisco en Temuco, tierra de mapuches…
-Allí habló con claridad, pidiendo seguir la lucha por el lugar que reclaman, pero sin imponer la violencia como método –“Su palabra es la voz de los que no tienen voz…”

El miércoles 17 de enero fue un día distinto para la IX Región de Chile, para Temuco en particular porque ese día estaría el Papa Francisco.
Es la Araucania, donde sus habitantes en gran proporción, tienen sangre Mapuche y los reclamos por las tierras de sus mayores se hacen escuchar cada vez más y con violencia, ya que se sienten despojados de las mejores tierras productivas y también de su cultura, responsabilizando en gran medida a la religión que, en otras épocas de evangelización, también fue motivo de sometimiento de las culturas originarias.
Y hoy el grito Mapuche se vuelve a hacer escuchar, pero llega a estas tierras un representante de la Iglesia que se manifiesta reconocedor del respeto de las minorías; de los pobres; de los sometidos y de los que han caído en manos del pecado y por ello deben pagar las sanciones que impone la sociedad. Su discurso habla de que no pierdan la dignidad; que no se imponga la violencia como método, pero que continúen su lucha para ocupar el lugar que deben.
El Papa se hace eco del dolor de quienes han perdido la tierra de sus ancestros, haciéndolo en su propio idioma, en Mapugundum, de los que llegan de tierras muy lejanas y violentas, buscando sólo trabajar y vivir en paz como es el caso de los haitianos, que dejan familia y son maltratados y aprovechados en su condición de refugiados. Se hace eco en el dolor de los detenidos por delitos a quienes acompaña con su visita y les pide que no pierdan su dignidad de seres humanos, en el pago de la deuda que contrajeron con la sociedad.
Y a la sociedad toda nos pide que cuidemos el planeta, que es el único que tenemos y lo estamos maltratando, dilapidando sus riquezas y también nos habla que debemos ser justos en la distribución económica, ya que las grandes diferencias (ricos muy ricos y pobres muy pobres), genera violencia y ésta se multiplica.
Y claro, esto molesta a ciertos sectores de poder, que se benefician con este estado de cosas y lo hacen objeto de duras críticas y resaltan actitudes que solo tienen por objeto esconder la verdadera obra pastoral, utilizando los medios en forma fuerte y eficaz para ello con la intención de dividir la opinión de la sociedad, viendo aquí también la famosa “grieta”, provocada por quienes quieren hegemonizar el poder económico, político y terrenal, tal como ha sucedido a lo largo de nuestra historia como habitantes de esta maravillosa América del Sur.
Es imposible no admirar la obra de este hombre que se mete donde debe meterse, quien quiere ayudar en la construcción de una sociedad mejor. ¡Adelante Jorge Bergoglio!; adelante Papa Francisco en su tarea titánica y sin medir a quienes lo provocan, de ser la voz de quienes no tienen voz y ser el apoyo espiritual de quienes hoy por las circunstancias de este mundo qué vivimos, se encuentran atravesando un vía crucis existencial.

Nota firmada por Gustavo A. Bartolomé.

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