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Estamos en vacaciones escolares…

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-Es buen momento para salir en busca de alumnos remolones…

Especial para “La Voz”

Se insiste en los más variados medios: “No tener, por lo menos, el Secundario cursado, es una barrera que impide conseguir trabajo”.
Pese a esa verdad, cada día más evidente, y la existencia de lugares donde se pueden reanudar los estudios abandonados, hay muchos jovencitos y adolescentes que dejaron las aulas y se les hace difícil el regreso.
Es esta la razón por la cual, nuevamente, se hace referencia al tema, considerando que aún hay tiempo de detectar “nuevos alumnos” y encontrar el modo de devolverlos al camino del estudio.
Organismos tan importantes como la Jefatura Distrital de Educación, a cargo de la prestigiosa docente Inés Aliano o el Consejo Escolar que es presidido por Verónica Tucci, son considerados vitales para la campaña que se propone.
No estamos diciendo que no haya preocupación y que no se trabaje en el sentido indicado. Ocurre que, en la práctica, hay factores sociales que terminan por gravitar en contra de todas las buenas intenciones.
Bastará con hacer una recorrida por plazas, baldíos, parque lacunario, etc., para detectar a quienes reconocen NO haber asistido a clase durante el año pasado.
Después del bache de un año o más, arrastrando malas notas, dificultades para aprender e insertarse en algún grupo de amigos, proponer el regreso a las aulas, suena a rechazo instintivo por parte del potencial alumno.
He aquí dónde consideramos necesaria la puesta en marcha de una campaña intensiva de captación de voluntades. Por supuesto, si eso se lograra, tener un lugar dónde recibir a los recuperados, sean chicas o varones.
Es real y resulta loable que, en el caso del Secundario, además de los colegios tradicionales, hayan surgido otras opciones, muchas veces más cerca de sectores barriales alejados del centro.
El CENS 452, con sede en el edificio de la Escuela Nº 1, es otro lugar donde, es evidente, se facilita enormemente, la decisión de volver a las carpetas. Es que, aún desde lejos, se percibe que sin avanzar en el conocimiento, el futuro aparece rodeado de negros nubarrones.
No hace muchos días, en medio de una circunstancia poco propicia para avanzar en este tema, se tomó breve contacto con la docente Lucía Fiori, ya jubilada, pero dispuesta a trabajar en pos de volver chicos a las aulas. En todo caso, este comentario también la convoca a ella y sus colegas. Todo es necesario; todo hace falta para tener posibilidades de éxito en esta necesidad tan evidente como justa y necesaria.
Los medios de información -este diario por supuesto-, se sumarán a cualquier campaña orientada en ese sentido. Aquí estamos dispuestos, ante una campaña, considerada de impostergable puesta en marcha.

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