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ESPACIO DE OPINIÓN

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¡A pedido… aclarando conceptos!
Por el Dr. Gustavo A. Benalal

Amigos K me echaron en cara al entender que al citar generalizadamente como “K” – sin distinción – hacía que todos los simpatizantes de ese colectivo político aparecieran como corruptos o mafiosos. Lejos de esa intención, cuando así lo hago me estoy refiriendo a los que estaban adosados al poder y se han beneficiado ilegítimamente de tal cercanía.
Estos amigos K defienden –a capa y espada- a Néstor y CFK expresando con nostalgia “eran grandes, lástima la gente de que se rodearon”, pero jamás contestan mi pregunta “¿quién eligió a esos colaboradores?”. No hay respuesta.
Néstor y CFK convirtieron a los adversarios políticos en enemigos y traidores a la patria, en gorilas y destituyentes, en la puta oligarquía, en buenos y malos; la línea divisoria atravesó familias, amistades, relaciones profesionales, mesas de café, la calle misma.- La sociedad toda dividida entre ellos y nosotros.
Cuando les hablo de esto –se van por la tangente- contestando que recuperaron la política, han “mejorado” la distribución del ingreso, combatido la desigualdad y juzgado a genocidas gerontes prostáticos; que no entiendo los “logros y avances del gobierno de CFK” y, al negarlo, obro de mala fe, con mezquindad. Por el contrario, no entienden; cuando tengo una mirada crítica sobre los 12 años K, analizo la pobreza que contradice el relato, el falseamiento de las estadísticas, la corrupción, la calidad de la educación, los medios de transporte que usan los trabajadores, las políticas clientelares, la prepotencia y el autoritarismo, etc.
Dicho esto, debo decir que hay K “creyentes o melancólicos” y K “cínicos o sinvergüenzas” y ambos integran el colectivo K, aunque reaccionan de diferentes formas ante las críticas aunque con el mismo fanatismo. Los “creyentes” son los crédulos, peronistas de buena fe que acompañaban y apoyaban el “modelo”, mientras que los “cínicos o codiciosos” son los corruptos.
Que una mayoría popular los votó en impecables elecciones – dicen muy orondos – no soy necio, no nacieron de un repollo pero Menem o De La Rúa tampoco.
Que Néstor y CFK tuvieron sus logros es cierto -en muchos aspectos gracias a Duhalde y Remes Lenicov, a la soja- pero logros al fin. Eso es cierto, los trabajadores pudieron comprarse un electrodoméstico o un celular de última generación (con Menem y Cavallo también lo hicieron) pero no pudieron acceder a cloacas, agua potable, asfalto, caminos, educación de calidad.
Alegan que no endeudaron al país; contesto: nadie les daba un mango; dicen que se financian ahora esas obras con deuda, a lo que contesto que vale pagarlas cuando se destinan a cuestiones estructurales.
Los amigos K –aunque les duela- deben realizar una profunda autocrítica – no de la corrupción si es que quieren ser cómplices, o no la quieren reconocer – pero sí de como dilapidaron el 54% de la reelección de CFK con un fantasioso “vamos por todo” que en realidad fue “vamos por nada”. Es lo que más duele.
Tienen expectativas de volver a ser gobierno a cualquier costo y para ello Cambiemos debe fracasar, solo miran su propio ombligo, cero de racionalidad. Les digo: Yo no quería que CFK fracasara pero su autoritarismo, obstinación y soberbia lo hizo posible.
Debemos ser objetivos y realistas, es cierto, lo que debe cambiar es la sociedad toda; no somos vivos: hay que terminar con los “verseros y discurseros”, con los corruptos. Que se controle a las autoridades actuales es bueno y primordial. Que se juzgue a los que estuvieron antes es necesario, siempre que se lo haga sin revanchismo y con seriedad e imparcialidad. Debemos ignorar a los estúpidos (siempre, en toda sociedad los hay) que llaman a la resistencia a un gobierno democrático o que difaman al Presidente llamándolo “Hitler o Füher”. Para ellos, solo el desprecio por antidemocráticos.
Los K hicieron del relato una teología, una cuestión de fe, la vida del “Proyecto”, creyeron que giraba en torno de los propósitos del Líder, al que no estaban autorizados a cuestionar sus actos y/o acciones. ¿O ya se olvidaron aquello de que a Cristina “no se le habla, se la escucha”?. Mutis por el foro.
Creyeron en una soberbia ignorante, en la reencarnación de Eva en CFK -una estupidez- actuaron movidos por la fe tal creencia religiosa, no reconocen que han sido burlados en su buena fe. Se enojan cuando les digo que en Política hay dos tipos de militantes, los “devotos” motivados por ideas, convicciones y valores que pueden mejorar la realidad o candidatos probables a ser engañados en su buena fe, y los “profesionales o carreristas” que buscan en la Política ascenso social o prestigio público o enriquecimiento personal, como también hay que reconocer que hay Partidos más proclives a reclutar “profesionales o carreristas” (FPV) y otros más atractivos para las personas de principios (Coalición Cívica o UCR).
Sí les reconozco que han sido creativos –algo qué los enfurece– pues fueron perfeccionistas. Antes de la irrupción K, la corrupción consistía en la apropiación ilegal de una parte de los recursos del Estado o contratos, o sea siempre se retenía un porcentaje. Los K –por el contrario- hicieron “negocios” -hasta se quisieron quedar con la fábrica de hacer billetes o la petrolera estatal- y un ejemplo acabado fue los trenes chatarra comprados a España, los bingos y casinos de López, sin olvidarnos de la obra pública o los bolsos revoleados, etc.
Los amigos K estaban convencidos, cuando hablaban de inclusión social, democratización de la justicia, democratización de la palabra confrontando con los llamados medios hegemónicos –pero era puro relato fantasioso, fueron engañados por los “cínicos” para quienes la distinción entre lo verdadero y lo falso había desaparecido. Un K convencido –“creyente y devoto”, pero racional, Mario Wainfeld escribió en Pagina 12: “Cristina tiene escaso olfato para elegir colaboradores siendo su mayor pecado privilegiar demasiado la obsecuencia por sobre los méritos”-los hizo titubear solo un instante. Boudou es todo un ejemplo.
Pero así y todo, seguimos sin entendernos; sigue siendo una conversación de sordos; ellos no me quieren entender y yo tampoco los entiendo. Sin embargo, todo bien, ellos deben seguir creyendo pero siempre jugando dentro del sistema democrático, como también lo hare Yo. A veces –como en futbol o religión – siempre es muy difícil congeniar cuando una de las partes está fanatizada.
No les gusta escucharlo, no son realistas, pero quieran o no creer, aun en el fracaso de Cambiemos, no vuelven más.- Fueron muy corruptos, no entienden que el kirchnerismo se suicida, y no estoy contento, tengo un sentimiento de culpa pues siempre es complejo criticar a la víctima.
Pero pese a ello, amigos como siempre.

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