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ESPACIO DE OPINIÓN

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Pocos problemas y ahora…
-Una reflexión sobre el tema Aborto, por el Dr. Gustavo A. Benalal

Inflación, corrupción, tarifazos, Moyano, CFK… y a Macri le han asesorado que habilite la discusión sobre el aborto. La andanada de noticias negativas sobre la economía y los aparentes casos falta de ética que empezaron a aparecer en el gobierno con inquietante frecuencia, la marcha camionera y los cánticos futboleros han llevado al inefable Durán Barba aconsejar habilitar el debate sobre el aborto legal o el Gobierno se sintió presionado por la opinión pública para debatir sobre el tema?
Creo que el Gobierno lo hizo ante la caída de imagen así como la del propio Presidente que de transitoria pasaba a continua y cada vez más difícil de revertir.
Tampoco no debemos olvidar la marcha atrás de la Gobernadora Vidal en la adhesión provincial al Protocolo de Interrupción Legal del Embarazo (ILE), o sea, la anulación de procesos que permiten a los médicos conocer cómo proceder en la interrupción de casos de embarazos por violación por ejemplo.
Pero ya nos metieron en el baile. Así que bailemos. El debate sobre dicho tema debería ser esclarecedor y amplio pero no tardará en empiojarse con las consignas de los talibanes de un lado u otro.
Los K y la izquierda ideologizarán la cuestión y la Iglesia buscará cerrarle las puertas a la iniciativa. El Talibán Obispo Aguer ya mostró la hilacha… ¿militante por la vida, quien posee conductas pocas claras durante la dictadura?
En realidad estamos ante un tema de Salud Pública con aristas legales, ideológicas y religiosas que seguramente ensanchará la grieta que los argentinos supimos construir. La discusión sobre cómo legislar sobre el aborto, será transversal y movilizadora me animo a decir tan movilizadora como los debates que precedieron a la ley de divorcio aprobada en 1987, durante el gobierno de Raúl Alfonsín.
Reconozco no tener una posición fundamentada sobre el tema pero si me apuran diré que – en principio no soy un partidario del abortismo, al contrario no lo considero una buena práctica, aunque reconozco que mis fundamentos no son sólidos. Generalmente callo cuando se habla del tema o simplemente digo “estoy con la vida”.
Pero no olvido las miles de mujeres que mueren en prácticas abortivas clandestinas, ni las palabras sabias de René Favaloro en 1998: “Los ricos defienden el aborto ilegal, para mantenerlo en secreto y no pasar vergüenza. Estoy harto de que se nos mueran chicas pobres, para que las ricas aborten en secreto. Se nos mueren nenas en las villas y en sanatorios hacen fortunas sacándoles la vergüenza del vientre a las ricas. Con el divorcio decían que era el fin de la familia. Y sólo fue el fin de la vergüenza de los separados ilegales. Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.
A mi parecer, el aborto tendría que ser una práctica permitida en las primeras semanas de embarazo (máximo 3 meses), o en los supuestos – permitidos – de violación o peligro de vida para la madre (se debe optar entre la vida de la madre frente a la del feto en expectativa), en cuyo caso creo ponerme a tono con las inquietudes de Favaloro.
En un interesante libro que he leído – “Aborto Legal y Seguro” (Edit. Paidós) se habla que la Obstetricia y la Ginecología ambas especialidades médicas junto con la llamada Medicina Familiar tienen como misión velar por la salud de las mujeres.
Es cierto que siempre hubo abortos y los seguirá habiendo independientemente de su moralidad o legalidad, su religiosidad o no, su facilidad o dificultad.
Sebastiani en dicho libro expresa – lo que postulan muchos partidarios del aborto – “La carga del aborto pesa sobre la mujer y es ella quien debe decidirlo libremente. El hombre tiene erección unos minutos mientras que la mujer carga un embarazo durante nueve meses, es la que corre peligro en el parto y luego debe sostener la crianza del niño durante largo tiempo”. Muy válido pero ¿quién recaba la opinión de esa persona portada en el vientre? ¿Quién lo consulta ya que se decide sobre su vida?
No puedo negar que las mujeres desde tiempos inmemoriales y por algún motivo toman la decisión de interrumpir el embarazo. No soy especialista, solo lector, pero parece ser que la desesperación ha sido un motor superior al riesgo o a la legalidad.
Dice dicho libro que el aborto desde antaño ha sido un método de planificación familiar, que siempre ha existido una conducta para disminuir la fertilidad. En silencio y con reserva se apela a métodos anticonceptivos para no tener hijos o para no aumentar el número de los que ya tenemos.
Los abortistas dicen que “el aborto corrige errores de conducta, evita que hombre o mujer se conviertan en padres antes de tiempo o antes de que lo hayan decidido”, pero para mí el error no debe coartar la vida del feto o embrión sobre todo después del tercer mes– porque habido un desliz en la utilización de condones, pero si una niña de 13 años ha sido violada por su propio padre ¿igualmente debe seguir con su embarazo? Creo que ahí está la justificación.
Mario Sebastiani (Medico División Ginecología y Obstetricia en Hospital Italiano de Buenos Aires) cree que la mujer independientemente de su edad debe decidir sobre la prosecución del embarazo, el ser madre o no; ya que agrega que la legislación que penaliza el aborto ha sido ineficaz y trágica.
Habla que en los países escasamente desarrollados el promedio de abortos es entre 5/6 cada 10 mujeres, mientras que en EEUU es de 2 y en Holanda de 1, y lo adjudica al nivel de educación y al acceso a medios anticonceptivos. Entiende que en este tema debe dejarse de lado el aspecto religioso; que la muerte materna es una muerte que se justifica para defender la santidad de la vida del embrión o feto; expresa que es una paradoja defender la vida de un embrión y no la de una mujer joven y en estado productivo. Un proyecto de vida ante una vida real.
Agrega que la muerte materna es una muerte que se puede prevenir si somos pluralistas y tolerantes y no metemos la religión en lo cotidiano. Entiende que la planificación familiar es un derecho humano, que bloquear el acceso a la misma, debería considerarse un delito de lesa humanidad.
Todo un tema, para pensar y debatir sin fanatismos. No hay silla para los talibanes en este debate.

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