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La Calle

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La frase de hoy: “Para Mechita y los ferroviarios, es tiempo de evocación y esperanza”

La puesta en marcha, reactivados, de los Talleres de Mechita, daría hasta para hablar de alegría. Parece mucha palabra, en medio de los recuerdos poco gratos, donde extinción fue palabra de moda. Pese a ello es motivo para sentirse bien.

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Es un privilegio para los veteranos ferroviarios que en la década del 90, nos fuimos llorando de las oficinas de Control y Playa Mecha, poder asistir al acto de hoy. ¡Gracias Dios Nuestro!
La Calle estará allí, en nombre de muchos ausentes. Ellos tienen un lugar especial desde dónde contemplarán la resurrección.

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La Calle se permitirá soñar con ver a la exoficina de Control convertida en un museo, porque aún se mantiene de pie, como queriendo durar hasta llegar a ser testigo de momentos como éste.
-Llegamos a ese lugar hace más de 50 años, en Mecha dónde trabajaba gente que iba de guardapolvo blanco, como en tiempos de la escuela.

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Cuando el personal de playa “armaba” 15 trenes por día, que salían hacia distintos destinos. Cuando la hacienda “viajaba” en jaulas que ya no quedan. Cuando se alimentaban animales, superaban las 36 horas de encierro, en los corrales que aún están, esperando.
-Eran tiempos donde entre Bragado y Once había SEIS trenes de pasajeros por día.

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La Calle lo ha dicho muchas veces, sobre todo en tiempos de “malaria” como los actuales: Los argentinos hemos sido felices, por lo general, sin darnos cuenta. Sólo cuando algo se pierde, se empieza a valorar. No nos debe pasar con la FAMILIA, es consejo a sembrar en estos días.

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La red ferroviaria tenía estaciones dando luz de vida a nuevos pueblos. Gracias a los trenes, en La Limpia, por ejemplo, supieron existir DOS clubes, uno de los cuales perdura. Máximo Fernández tiene el suyo y es otra señal de recuperación que esté jugando en el torneo de fútbol.
En Olascoaga conocimos a don Ferri, a Beto Siri, a don Julio Peracca, a Oscar Monti, atajando en el arco de Sportivo Olascoaga que tenía la casaca con una banda roja.
-Con ella, en 1969, el “Chino” Peracca jugó el último partido para su pueblo y se fue a la primera de BOCA…

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Los domingos, a la hora del partido, pasaba el tren lechero que sumaba lo producido en los tambos de Olascoaga. En muchas estaciones había trenes lecheros, que reunían a los tamberos, habitantes de madrugadas con lluvia, viento, calor y frío.

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Es día para celebrar esta inauguración de los talleres de Mechita que, con el coraje propio de los gauchos curtidos por el viento de las adversidades, nunca cerraron del todo.
-Se mantuvieron de pie, aún sin herramientas, en medio de los agoreros que predecían el inevitable final. Hoy están los que están y los que se fueron, pero sin irse.

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Hay mucho para agradecer. Este hecho viene a fortalecer el ánimo, cuando más falta hace.
-Aún estamos a tiempo de no perder el tren del progreso, para un país que con todos sus defectos, merece llegar lo antes posible, a la gigantesca estación donde repartan retazos de felicidad para TODOS.

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DEDICATORIA: A Lina Bernetti, síntesis de Mechita y de fortaleza anímica. Lástima que se fue hace poco, pero seguro está sabiendo lo que pasa hoy en su pueblo. La lista de gente es larga pero, a fuerza de memoria –aunque en retirada, intentemos mencionar algunos nombres. Son quienes le dieron vida a MECHITA y hoy comparten un día especial.
-Dómine, Giommi, Maschio, Doffo, Ermiaga, Almagro, Cometo, Salleses, Azcurra, Gualdoni, Olivetti, Armagno. En todo caso, consideren que son abanderados de quienes sabían que este día llegaría; para ponerle alas a los sueños mechitenses, postergados por tanto tiempo.

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