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La Calle

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La frase de hoy: “Mientras no falte oxígeno, sumar años es tarea relativamente fácil”.

El viernes, en Mechita. Germán Lago, intendente de Alberti, junto a Vicente Gatica, se dirigían al sector donde, en uno de los minutos, estaría el presidente Macri y su comitiva.
Fue cuando Lago, buen defensor jugando al fútbol y jugador del club San Lorenzo por años, preguntó si “realmente es verdad, que Vicente jugaba muy bien al fútbol”.

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La Calle, cuyo mérito mayor es ir sumando años, fue testigo de los tiempos en que, la calidad de un Gatica con menos kilos y habilidad suficiente para “habitar” la franja izquierda de las canchas, se ganaba elogios de propios y extraños.

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El conocimiento con la dinastía de los Gatica, por parte de La Calle, viene de los tiempos en que estaba la cancha de la Proveeduría, con Montenegro –el papá de Eduardo, entre otros hijos-, capaz de juntarlos. Hay fotos que muestran a Oscar, Armando y Vicente, siendo pibes, viviendo la alegría de jugar.
-Después se sumaron Jorge y Eduardo. Ninguno predecía entonces lo que el Destino les tenía reservados, pero crecieron felices, teniendo a mamá y papá siempre cerca y trabajando.

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Es extraño, pero el paso de los años trae y lleva. La Calle, por eso, vivió en medio de cierta incertidumbre el acto del viernes en Mechita. Es que buscaba a amigos que no encontraba. Compañeros del ferrocarril que no pudieron vivir ese buen momento, especie de revancha luego de tanta destrucción y amargura.
Sumar muchos años significa compartir cosas con mucha gente. De repente se pierde sentido de la dirección en que vamos y del lugar en que estamos.

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En todo caso, La Calle lamentó no encontrar a Tito Lhospice, a Felipe Dómine, a Enrique Balbo o a Danilo Holgado. Se prometió llamarlo al “Negro” Santillán, que está en Buenos Aires, para contarle lo que había pasado.
-Todo fue raro: El presidente y la gobernadora a 10 metros y sin nada para preguntarles; el taller que envejeció esperando, rejuvenecido y una legión de ferroviarios que no encontramos, pese a buscarlos por todas partes. ¿Fue premio o castigo, haber estado allí, en medio de tantas ausencias?

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El 14 de mayo, es un día que nunca pudimos olvidar. Ni queremos. Como no hay 23 de enero, que pase de largo. Son las fechas en que se fueron los viejos queridos. Esas cosas que uno nunca entendió que pasaran.
-Como a la muerte solo existe en el olvido, ellos siguen con nosotros, en el sulky, volviendo de la casa de los abuelos, en las noches de luna.

El 14 de mayo de 1989 coincidió con la elección presidencial que consagró a Carlos Menem. Ese día llovió todo y por el duelo, La Calle no fue a votar. Estaba en otra parte y no tenía ganas.
Es extraño, pero… Aquella etapa marcó la decadencia de los ferrocarriles que, en estos tiempos, empieza a revertirse.

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-Todo indica que no es un sueño. De cualquier modo, aunque el ánimo está en levantada, por una serie de cuestiones -algunas explicadas aquí-, La Calle está viviendo unos días con una niebla en los ojos.
Dicen que es algo bueno, porque es una bendición interior.

Germán Lago y Vicente Gatica, miran hacia el lugar desde donde avanza el presidente Macri.

 

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