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Roberto Recalde: “El Colegio Nacional marcó una época para Bragado”

A veinticuatro horas del acto protocolar del Centenario de la institución, su ex vicerrector trazó un recorrido histórico y destacó su importancia para la vida de la comunidad a principios del siglo XX.

Roberto Recalde acaba de cumplir tres meses como docente jubilado, sin embargo asegura que se encuentra en un momento de plena actividad en su vida. “Esperaba estar más tranquilo en esta nueva etapa, pero al final fue todo lo contrario. Todos los días hay cosas por hacer”, asegura el profesor de Historia, que en la última etapa de su vida activa ofició como director de la Escuela Normal.
Pero antes de eso, su carrera docente tuvo un largo e importante paso por el Colegio Nacional, en donde ocupó el cargo de vicerrector en dos etapas: Una, a finales de los ’70, bajo la conducción de la recordada Clelia Elena Santiago; y otra, ya en el final del milenio, cuando la institución estaba bajo las órdenes de Raúl Di Marco.
Entre las actividades que completan la agenda de Recalde aparece una muy especial y que tendrá lugar mañana por la mañana: El acto protocolar con motivo del Centenario del Colegio Nacional. Fundada el 11 de agosto de 1918, aquella casa de estudios que conocieron sus primeras promociones de egresados, que ni siquiera contaba con una sede propia, fue completamente distinta a la que vivieron luego sus generaciones posteriores, a medida que se sucedían las décadas.
“Tengo pensado participar, al menos del acto académico y también muy probablemente de la cena de gala (que se llevará a cabo el sábado en el Club Porteño), para reencontrarme con viejos amigos del cuerpo docente y otros que fueron mis alumnos y con quienes luego compartimos varias experiencias interesantes a lo largo de la vida”, asegura.
Su pasado como parte del equipo de educadores del Colegio y también su formación en Historia, hacen de Recalde un hombre de consulta imprescindible, toda vez que alguien se interese por conocer datos sobre los orígenes y la evolución de la institución. “El Colegio Nacional indudablemente marcó una época para Bragado, en la que el Bachillerato tenía una gran importancia como etapa previa a los estudios universitarios. Ello lo convirtió en una institución fundamental, incluso desde el punto de vista geográfico, porque como sabemos el edificio está ubicado en un punto neurálgico del centro cívico de la ciudad”, relata.
“Si nos remontamos al Colegio Nacional de Buenos Aires, creado en 1863 por Bartolomé Mitre, aparecen allí los pilares sobre las cuales el país debía formar a sus líderes, a sus clases dirigentes. Por supuesto que esto generó también cierto rechazo, porque en el ideario de una parte de la sociedad, el Colegio aparecía como una escuela elitista, muy exclusiva”, recuerda Recalde.
Sin embargo, el devenir histórico y las reformas educativas fueron modificando ese escenario inicial y los secundarios poco a poco “se fueron nivelando”. “Es cierto que en su espíritu fundacional, el Colegio estaba orientado a un sector puntual del estudiantado. Era una institución diferente a las otras que existían en la ciudad y ofrecían salidas laborales claras, como el perito mercantil de Comercio, el maestro del Normal o el técnico del Industrial”, rememora.
Su llegada al Nacional se concretó en 1977, cuando transcurría el segundo año de rectorado de la profesora de Química, Clelia Elena Santiago. “Fue una maestra maravillosa. Yo comencé en el Colegio en agosto del ’77, hice allí mis primeras armas como docente y continué allí hasta que en 2001 pasé a ocupar la Dirección de la Escuela Normal. Pero me tocó ingresar en un momento muy difícil, en plena época del Proceso militar, que sin dudas marcó la gestión educativa. La actividad pedagógica estaba muy controlada, condicionada por el modelo de orden y terror, de vigilar y castigar, que se había impuesto en la sociedad. Incluso los métodos de enseñanza eran muy decimonónicos”, describe Recalde.
Sobrevino luego la primavera democrática y, hacia el final de los ’80, una reforma del Estatuto Docente de la Provincia de Buenos Aires, plasmada en la Ley 10.614, conocida popularmente como “Proyecto 13”, parecía decidida a transformar para siempre la planificación de la actividad educativa. “Se buscaba implementar un sistema de horas extra-clases pagas a los docentes, por fuera del aula en su clase convencional, para que emprendieran otras actividades con los alumnos. Ello permitió que en el Colegio se realizaran talleres de astronomía, química, teatro, fotografía, es decir, múltiples actividades que no estaban dentro de la currícula. Parecía que marcaba una revolución, pero luego las cuestiones presupuestarias de los ’90 terminaron enviando el proyecto a la basura. Luego siguieron los cambios que todos conocemos, la fusión de escuelas y el Polimodal, que fueron los puntapiés para el proceso de pérdida de calidad educativa que seguimos padeciendo al día de hoy”, lamenta Recalde.
No obstante, y más allá de las idas y venidas de la política estatal de educación, la jornada de mañana no dejará de ser emblemática para todos aquellos que forman parte de algún tramo de la centenaria historia del Colegio Nacional. “Es una institución muy importante para mí en términos afectivos -confiesa-. Me brindó mis primeras armas en el camino de la docencia y por eso la quiero muchísimo, por lo que no puedo dejar de estar presente en este acontecimiento”.

 

Roberto Recalde, exvicerrector del Colegio Nacional.