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El Evangelio de Hoy

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Pan para la vida del mundo
-“El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo” – (Jn.6,51)

El evangelio del hoy pone las cosas en su lugar. Para nosotros los creyentes, y como consecuencia; para el anuncio de la fe que hacemos a otras personas. La fe no es algo que creemos, sino –en primer lugar- es la relación personal con Jesús a quien le creemos: es un creo en vos y te creo a vos.
La fe no se funda en un conjunto de dogmas, sino en la relación personal de adhesión a Jesús, puesto que hemos creído en él, creemos en lo que nos da a conocer y que la tradición católica ha formulado en aquellos verdades de fe que llamamos dogmas.
La fe de la que nos habla Jesús en el evangelio es un creerle a él y creer en él. Es hacer una experiencia de encuentro personal con Cristo conocerlo, adherirse y amarlo en un acto de confianza hacia su persona. Es dejarse conducir por la acción de Dios que nos lleva a aceptar a Cristo como su enviado: Todo el que escucha al Padre y aprende, viene de mí.
Las palabras de Jesús con las que da a conocer su identidad y su misión provocan la murmuración de sus oyentes que conocen a su padre y a su madre… Igual que los oyentes directos de Jesús, hay también algunos se escandalizan de la humanidad del hijo de Dios hecho hombre; les resulta demasiado humano y lo quisieran menos metido en las cosas del mundo.
La humanidad de Jesús es y será una dificultad para quienes no están dispuestos a aceptar el gran amor de Dios por este mundo y su deseo de salvación. Algunos pueden aceptar la encarnación, pero no las consecuencias que tiene para nuestra vida y para las relaciones entre las personas.
El anuncio de la fe cristiana no es una propaganda de nadie, sino que es una oferta gratuita para que quien acepta a Jesús, tenga vida en abundancia.
El alimento que Dios ofrece es la vida de Cristo, el Hijo de Dios, Una vida entregada que se nos da para que tengamos vida, la vida de Dios: una vida que hace vivir a otros.
Sólo con una fe viva podremos corresponder al amor de Cristo, amándolo en su eucaristía, pero también en cada hermano, sobre todo en los más necesitados.
Sólo con una fe viva, podremos aceptar plenamente al pan vivo- bajado del cielo y tener vida eterna.

Señor, danos el pan de vida que alimenta nuestra fe.
Danos el pan de vida que es tu palabra que nos nutre.
Danos el pan de vida de tus opciones para seguirte.
Danos el pan de vida para aprender a ser dóciles a la voluntad del Padre
Que así sea.

Parroquia San Martín de Porres.

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