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El Evangelio de Hoy: Seguir a Jesús

“El que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia se salvará” (Mc.8,35)

En el evangelio de hoy, Jesús pregunta a los discípulos quién era él para la gente. Su pregunta es crucial para todo cristiano y hoy nos la hace a nosotros.
Pedro, odio una respuesta correcta pero insuficiente. Nosotros podemos dar respuestas muy precisas sobre quién es Jesús pero, lo serán en la medida que nos salgan del corazón. Si desde él, podemos decir que Jesús es el único que nos puede salvar, que es el único que puede dar sentido a nuestra vida. Ser cristiano no es, sólo profesar una serie de dogmas, sino adherirse a una persona desde lo más profundo de nuestro corazón como la razón de nuestra vida. Cristo no es el ideólogo de una bella doctrina, Cristo es la palabra eterna de Dios, que se ha hecho hombre para darle plenitud a nuestra vida.
Dios nos ha creado para la felicidad. Goza con el gozo del hombre y quiere que nos esforcemos en construir una civilización del amor en la vayamos juntos hacia él, sonrientes y felices. Eso es lo que quiere Dios, ése es su plan. Mientras la historia no llegue a su término, mientras el pecado siga siendo una realidad mayor, no será posible ir hacia Dios sin afrontar dificultades, esfuerzos y sacrificios.
Jesús no crea falsas expectativas, ni ilusiones fáciles, sino que anuncia que él es el Mesías, el salvador de la humanidad a través del servicio, del amor y de sacrificio que lo llevó a dar la vida en la cruz.
El de hoy es un evangelio comprometedor. Jesús anuncia e invita a acompañarlo siguiendo su estilo de vida: El que quiera seguirme que renuncie a sí mismo, que cargue su cruz y me siga.
La vida cristiana es seguimiento, es un seguir a Jesús que tiene altos y bajos, limitaciones, miserias y pecados que requieren decisión y constancia.
Le falta algo al cristiano que se queda en asentimiento intelectual de dogmas de fe, que se limita al sentimentalismo religioso y se conforma con prácticas tranquilizadoras de conciencia. Le falta la mayor de las victorias que propone Jesús: la victoria sobre sí mismo. Liberarse del falso yo: el yo egoísta, orgulloso, cómodo de amor y comprometerse con la verdad, la justicia y la entrega a los necesitados. Le falta despojarse de un estilo de vida centrado en la ambición y las falsas expectativas sobre la felicidad, para ganar la vida auténtica, la única que asegura la alegría y la paz: una vida puesta al servicio del plan de Dios.
Detrás de la ardua y trabajosa tarea que propone el evangelio, está la promesa de Jesús: El que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará.

Jesús, nuestro camino, que te sigamos sin titubear
con fortaleza, con espíritu magnánimo.
Ayúdanos a entender tus palabras.
Que así sea.

Parroquia San Martín de Porres