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La Calle

La frase de hoy: “Todos estamos un poco confundidos, sin saber adónde vamos, ni de dónde venimos”.

Bastará encontrarse con algún amigo. Si nos pregunta ¿cómo andas?, tenemos que pensar un ratito, antes de empezar a contestar.
Es que aunque en lo personal, nos vaya más o menos bien, uno termina enredado en el microclima de la incertidumbre.

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Por eso, piensa La Calle, es bueno que esté llegando la Fiesta Nacional del Caballo, como para variar la rutina de cada jornada. Encontrar gente de otros lugares, dispuesta a disfrutar de un espectáculo diferente.
En este sentido, es bueno no perder el sentido de lo tradicional. Esta realización netamente bragadense, ha servido para fortalecer nuestras raíces.

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Cada jornada, de aquí hasta el domingo a última hora, habrá cosas para ver, admirar, elogiar, conocer o recordar, según cada caso. Incluso, con plazo hasta el lunes, debido al feriado.
De última, la fiesta se transforma en un elogio emocionado a nuestros viejos, sembradores de una forma de vida que hoy se ha convertido en monumento invisible.

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Todo está ligado a la leyenda. Desde el pedestal donde el potro de la leyenda, mira sus dominios con gesto altivo.
Cada uno de los cinco fogones instalados en torno a la plaza, es un aporte a la amistad con los forasteros.
-Es que no sólo se trata de vender, sino que naturalmente surge la necesidad de ser atentos, como forma de sumar amigos, convertidos en clientes que volverán.

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Como decimos que, “es la fiesta de todos”, deseamos que nadie se quede sin poder comprar al menos un choripán. Es deseo que eso se haya tenido en cuenta en cuanto a los valores.

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Habrá abundancia de todo. Desde la cantidad de bailarines de las peñas, todo un certificado de natural culto a lo nuestro; hasta el derroche de belleza y simpatía que han de exponer las postulantes al reinado de la fiesta. Allá sobre la medianoche del sábado, quedará consagrada, junto a sus acompañantes.

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El público que verá pasar el desfile, encabezado por Ricardo Lawler, las verá en un carruaje, engalanado con belleza y frescas sonrisas, agradeciendo los aplausos que siempre son generosos.
-Abanderados en el recuerdo. Don Juan Arbeletche y don Abel Figuerón… Ambos por siempre, pertenecen a la historia de la fiesta, a partir de haber quedado guardados en el retina de miles de espectadores, el mejor archivo de la memoria.
El mismo caso de quienes, siendo muy jóvenes, en la década del 70, pensaron en reconocer al CABALLO los servicios prestados, tanto en la paz, como en la guerra.

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El desfile del domingo, rumbo a la laguna donde espera el asado para todos los participantes, dura no menos de 4 horas. La gente verá caballos de todos los pelajes; tropillas que son un canto al trabajo y a la mansedumbre, detrás del cencerro de la madrina.
Carruajes de todas las épocas y participantes de todas las edades… Reseros, desde los que arreaban vaquitas ajenas y penas propias, hasta abuelos orgullosos, con nietos dormidos en el camino, sobre el recado.

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La delegación de Chacabuco, del Centro Tradicionalista El Mojón, pasarán con sus caballos de refresco, pues vienen por tierra, a través de 60 kilómetros, distancia entre ambas ciudades. Así lo han hecho siempre.
Es posible que esté presente la gran chata cerealera de los Bonino, de Chivilcoy, con un malón de jinetes, montados en caballos overos, saludando al palco oficial, donde se ubican las autoridades.

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Vendrán medios informativos importantes. Si han llegado a ocuparse de una pelea en plena calle, protagonizada por dos vecinas, mucho más tendrán que movilizarse por esta fiesta, capaz de reunir a no menos de DOS MIL caballos, luciendo sus mejores galas, en una competencia donde siempre ha sido difícil definir a los mejores presentados.

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La Fiesta ya está aquí. Es bueno que llegue cada año, con el esfuerzo de un puñado de organizadores. Para exaltar la tradición y para desviar la atención de los problemas diarios, al menos por un rato.
-Que todo salga bien; que la jineteada en el campo “Don Abel Figuerón”, convoque a los mejores jinetes del país.
-Los caballos, continuadores de aquellos a cuyo lomo se hizo la Patria, sean tratados de la mejor manera, como es justo y corresponde. Es que sin ellos, no habría fiesta.