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La Calle

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La frase de hoy: “Tratar de encontrar las fuerzas necesarias para no decaer anímicamente y contagiar a los más cercanos en el afecto”.

Uno se ha preguntado muchas veces, por su papel en la vida. Seguro que excede el mero egoísmo de pasarla lo mejor posible. Hay una obligación social de ayudar a los vecinos en las pequeñas grandes cosas de cada día.
Por algo habitamos una comunidad; no estamos como Robinson Crusoe, en una isla desierta.
En la soledad, no queda otra que arreglarse por sí solos. Estando en medio de una multitud, necesitamos cosas y podemos aportar otras a cambio. Algo así como el sistema del trueque. ¿Se acuerdan?

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Uno se acostumbra a las malas noticias. Sin embargo, en la tarde de ayer llegó una buena: Apareció KIMEY, un nene de tres años que hacía casi 20 horas que faltaba de su casa. Todo en el conurbano, ese gigante que creció sin medida y sin la tutela oficial. Allí la mayoría se arregla como puede…Enseguida surge la idea de la justicia por mano propia, lo cual no es bueno. Los lugares donde vive gente, deben dejar de ser la selva, donde vence el más fuerte.

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El padre de Kimey, agradeció la preocupación policial, “que se movió como nunca”. La mamá, con la calma recuperada, dijo que, “fue hermoso volverlo a ver”.
Un perro del personal policial, parece que resultó importante en la tarea de buscar al niño. Todos al servicio de una buena causa, demostrando que se puede convivir civilizadamente, sin que haya una amenaza en el medio.

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Un rato antes, el drama se vivió en un colectivo. Dos asaltantes se dieron a conocer, pidiendo plata, celulares y alhajas a los pasajeros.
Dos oficiales de la Policía de la Ciudad de Bs. Aires, decidieron que era hora de actuar y se dieron a conocer. Actitud riesgosa, porque se inició un tiroteo, poniendo en riesgo a los pasajeros. Tanto que una pasajera recibió un disparo que determinó su muerte.
-No hay detención que justifique pagar con una vida.

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Días atrás, en el programa de Mirtha Legrand, estuvo como invitada la periodista María O´Donnell. La Calle le reconoce criterio para opinar sobre los temas más variados.
Respecto a la seguridad, dijo que, “mientras no haya contención para los liberados, éstos volverán inevitablemente al calabozo…”.
Elemental. Ocurre que es cosa del sentido común, el menos usado de los sentidos.

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De nuevo, la mula al trigo… Aquí La Calle vuelve sobre una cuestión muchas veces planteada: los presos de Bragado, de los cuales poco y nada sabemos.
Más allá de eso, en algún momento han de salir en libertad. ¿Qué los espera afuera?. Tal vez algún familiar; en una de esas ni eso.
-La cárcel se “come” todo compromiso previo, incluso la relación de padres e hijos.

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Mejorar las cárceles es una necesidad. No es posible mejorar conductas en medio de la promiscuidad y sin haberse capacitado en algún oficio o tarea. Hay opciones, pero no alcanzan a todos.
Preparar un programa de adaptación a los liberados, con fondos del Estado. No será un gasto, sino una inversión; un aporte a la seguridad de todos.

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La labor de los concejales. La Calle cree que es velar por los problemas existentes y los que se vendrán, si no se previenen casos como el planteado.
-La Calle reconoce intentos de diálogo con los concejales, en distintas etapas, incluso a través de la Banca Abierta. Muy bien no le fue, pese a lo cual está dispuesta a volver al recinto, cuando algún edil lo crea necesario. No tenemos preferencias partidarias. Sólo será bueno poder lograr concretar un anhelo con mucho de delirio, pero al mismo tiempo de evidente necesidad. ¿O nó?

 

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