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La Calle

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La frase de hoy: “Uno ruega por un alivio en su tarea, pero cuando llega extraña los llamados…”.

Lo primero es lo primero… La Calle vive pensando en que el recuerdo de muchos vecinos se perderá con el paso del tiempo. Y lo lamenta. Sin embargo, siempre hay algo que se ocupa de hacer que el viento no se lleve todo.
Hoy La Calle rinde su mayor reconocimiento a la revista “Historias para ser contada”, de “Cacho” Caputo. Es una lástima no tener todos los números, pero allí está reflejado, documento y bien escrito, el pasado de Bragado, con hechos, nombres y apellidos.
¡Felicitaciones!.

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La trayectoria de muchas personas, no quedará supeditada a la memoria de los abuelitos, en alguna charla de la Biblioteca –con los memoriosos-, o en algún viejo almacén, de esos que casi no quedan…
Justamente, La Calle ha prometido visitar al local ubicado en la esquina del Hospital, donde hay amigos que parecen vivir allí y son dueños de historias que será buen recopilar.

Vvvvvv

Más vale llegar a tiempo… Hay gente a la cual nadie invita, pero es de llegar a determinados domicilios. Justamente, cuando algo estaba haciendo falta. Desde un chupete para el bebé, hasta un kilo de azúcar para el mate conocido y la leche chocolatada.
El visitante hace el mandado, no quiere que le den la plata y se va con la conciencia tranquila.
-Así de simple suele ser la vida…

Vvvvvv

La Calle supo escribir aquí que “no se siente Dios para atender los problemas que han sabido plantearle…”.
En ese momento fue el modo de decir, “no puedo más; hace falta un relevo”. Y el relevo llegó…

Vvvvvv

De repente, extrañamente, la lista de peticiones, se cortó. Fue como si todos los visitantes hubieran sacado la lotería o alguien los hubiera espantado…
Si pasó lo primero, es para alegrarse; si fue lo segundo, nos duele…
-Es verdad, que la acción social ha sido aumentada, pero La Calle se niega a creer que se hayan resuelto todas las cuestiones, grandes o pequeñas…
Por un lado sería lindo, justo y aliviador. En una de esas sólo se trata de unas vacaciones que se han tomado los muchachitos, algo que también sería para festejar…

Vvvvvv

Cuando se crea un hábito, el tipo es como el caballo del malacate: se acostumbra a la rutina y aunque le cuesta, trata de cumplir.
-Si de pronto, nadie golpea, es cuando empieza a desconfiar…
-Tal vez sea el intenso calor de estos días, dónde, a la hora de la siesta, ni los lagartos se animan a salir a dar una vuelta… No son mala gente, pero los favorece que tienen la sangre fría…

VVVVVV

LA BICICLETA BLANCA…

Lo viste, Seguro que vos también, alguna a vez, lo viste: te hablo de ese eterno ciclista solo, tan solo, que repecha las calles por la noche.
Una las botamangas del pantalón bien metidas en las medias y una
boina calzada hasta las orejas, ¿te fijaste? Nadie sabe, no, de dónde cuernos viene, jamás se le conoce a dónde diablos va. De todos modos, si lo vieras pasar, miralo con mucho Amor: puede que sea, otra vez…

El flaco que tenía la bicicleta blanca;
silbando una polkita cruzaba la ciudad.
Sus ruedas, daban pena: tan chicas y cuadradas
¡que el pobrfe se enredaba la barba en el pedal!

Llevaba de manubrio, los cuernos de una cabra.
Atrás, en un carrito, cargaba un pez y un pan.
Jadeando a lo pichicho, trepaba las barrancas,
y él mismo se animaba, gritando al pedalear…

“Dale, Dios!… ¡Dale, Dios!…
¡Meté, flaquito corazón!
Vos sabés que vas a ganar
no está en llegar sino en seguir…”

Todos, mientras tanto, en las veredas,
revolcándonos de risa
¡lo aplaudimos a morir!
Y él, con unos ojos de novela,
saludaba, agradecía,
y sabía repetir:

“Dale Dios!… ¡Dale Dios!…
¡Dale con todo, Dale Dios…”

(Fragmento)
MÚSICA Astor Piazzolla
LETRA: Horacio Ferrer

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