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La Calle

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La frase de hoy: “Hay perfumes que remiten a la infancia; allí se comprueba que no se perdió el olfato, ni la memoria…”.

Ejemplos se encuentran a montones. No siempre son perceptibles, ni siquiera es motivo de comentarios. Sin embargo, es bueno saber que algo se guarda de los años pasados.
Hay quienes, en estos tiempos especialmente, deben cortar el pasto con frecuencia, debido al crecimiento acelerado, consecuencia de la temperatura y las lluvias frecuentes.

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La Calle recordó los tiempos del corte de alfalfa, que en el campo se constituía en valioso alimento suplementario para los animales, en el tiempo de las heladas.
El perfume de la alfalfa recién cortada, nos devuelve invariable, al tiempo dorado de la infancia. Una etapa que se queda con nosotros hasta el final. Es que nos sentíamos protegidos, acompañados, bien aconsejados.

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Cada día se viven nuevas experiencias. Las que vale la pena comentar, están ligadas a los gestos solidarios. Que una persona ya mayor, con muchos caminos transitados, encuentre voluntad para ceder algo a quien lo necesita, es cosa que reconforta.
La Calle siente la obligación de dar nombres y apellido. Sin embargo, eso pondría mal al dueño del gesto generoso, razón por la cual nada diremos.
Ha servido, eso sí, para ratificar la calidad humana de un vecino nuestro, conocido desde hace muchos años.

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Uno vive aconsejando, sobre todo a los jóvenes. Pese a los cambios impuestos por el tiempo, nunca estará demás indicar buenas actitudes.
-No siempre se escuchan los consejos, por aquello de vivir la propia experiencia. Sin embargo, lo ideal es evitarse tropezones que otros han sufrido…

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Desde el mismo modo que existe la necesidad de una campaña a favor de la FAMILIA, se hace necesario no bajar la guardia en la prevención de todo tipo de adicciones.
La Calle, pese a todo, no observa demasiado esfuerzo puesto al servicio de ambas causas. Es una lástima, porque se trata de un mal –de las drogas legales o ilegales-, que no se cura, aunque existe un tratamiento al que muchos se someten, después de comprobar el daño sufrido, en físico y mente.

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Es joven, demasiado joven. Le ha tocado vivir experiencias muy duras, desde muy temprana edad. Algo se pudo evitar si, desde el seno de la sociedad, existiera preocupación por cada grupo familiar.
Ahora, habiendo salido de aquella etapa de oscuridad, se sabe que las drogas han servido de contención al dolor producido.
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Es decir, la gravedad de un caso muy doloroso, terminó dejándolo en manos de un remedio que no es tal, sino otra forma de sufrimiento, con múltiples derivaciones.
Ahora está en medio de la posibilidad de encontrar una salida. Un grupo de personas está tratando de expresar el lado positivo de la existencia.
Hará mucha perseverancia y un acompañamiento decidido, para terminar con la cicatrización de las heridas recibidas.

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Es el caso que, en nuestro caso, ha motivado a insistir en la necesidad de campañas de ayuda y preventivas. Sea pensando en las familias en general, o de los jóvenes en particular.
No auto-engañarse sosteniendo que todo está bien. A veces, es la forma de reconocer nuestras fallas como comunidad.
-Se trata de asumir los problemas, como única forma de ir superándolos.

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