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La Calle

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La frase de hoy: “La vida es una misión que uno paga en cuotas, sin darse cuenta…”.

Lo positivo, al margen de deducciones raras, es cumplir la tarea lo más prolijamente posible. Se supone que estamos en este mundo para hacer el bien, si es que queremos recibir el mismo pago.
-Si sembramos malezas con espinas, no esperemos que florezcan rosas…

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Hay mucha gente que honra la vida que Dios le dio. Trata de hacer bien hasta el último día.
Se trata de poblar la tierra de buenas intenciones. Por ejemplo, los cantores son sembradores de emociones, mesas que acarician los corazones sedientes de un aire fresco.

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Bragado ha tenido y los tiene, a quienes cultivaron el arte de cantar. El paso del tiempo fue marcando el arribo de muchos que dejaron aquí lo mejor de su sentimiento.
La Calle publica hoy un breve recordatorio de don Alberto Merlo, un señor en todo el sentido de la palabra.

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Por esas cosas del recuerdo hemos recordado en este momento a “Chacho” Santa Cruz, cantor y decidor. En su repertorio estaba “Un par de botas”, de un autor uruguayo, capaz de hacer lagrimear al más duro.
El padre que, sin trabajo, le “lleva” al bolichero del pueblo, las botitas para su pibe de 7 años, hace decir al Comisario –en el cierre del poema, “mientras la miseria haga ladrones de esta laya, yo nunca voy a servir pá Comisario”.

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José Larrralde, un contestario que no olvida su misión, estuvo no hace mucho en el Constantino. Desde su poema “Herencia para un hijo gaucho”, que pasada por peruano Guerrero Marthiniez, por Radio Belgrano, hace 40 años, ha transcurrido mucho tiempo.
Sin embargo, Larralde sigue siendo “orejano”, es decir, nadie le ha puesto su marca, para “silenciar sus verdades”.
En Bragado, hace ya mucho, hizo una película sobre la vida de Santos Vega, acompañado por la actriz Ana María Picchio.
-Entre los bragadenses que participaron, se recuerdan los apellidos Pecorelli y Gutiérrez.
(El director de esa película fue Carlos Borcosque (hijo).

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REPARTO de la película: José Larralde, Ana María Picchio, Hugo Larralde,
Walter Vidarte, Juan Carlos Galván, Carlos Carella, Mataco Soria, Albino Rojas Martínez, Néstor Paternostro, Romualdo Quiroga, Alberto Grasa, Chela Jordán, Marta Méndez, Salvador Pecorelli, Omar Gutiérrez Pardo, Julio Pardo, Pedro del Basto, Roberto Silva, Walter Méndez,
Facundo López, Federico Frontini.
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Alberto Merlo, el Señor del Sur…

Nació en Colonia Bossi, departamento San Cristobal, Santa Fé, el 2 de febrero de 1931. Nació y se crió en el campo de sus padres; era el menor de 9 hermanos y si bien la lengua en la familia era la piamontesa, el amor por las milongas y la música del sur, comenzó en su niñez, cuando los días de lluvia se iba al galpón a escuchar como los peones golondrinas, no pudiendo hacer otra cosa esos días, cantaban milongas acompañándose de alguna guitarra.
Su padre José le compró una guitarra siendo aún niño, pero no aprendió a tocar hasta grande. Comenzó cantando en el Club Social de Colonia Bossi con sus hermanos, que tenían una orquesta de típica y característica y el repertorio era compuesto por tangos en su mayoría. Ya pasados los veinte años se va a vivir con una hermana a Jesús María, ahi conoce amigos con quienes comparte la misma pasión por la música folclórica y deciden irse a Buenos Aires y formar un trío.
Don Alberto Merlo llegó cien veces a Bragado, siempre cantando temas del sur y ganándose el aprecio respetuoso de todos.
En sus últimos años Don Alberto vivió rodeado de sus afectos en la zona de Mar del Plata.
El día 10 de abril próximo, se cumplirán 7 años de su desaparición física.
(En cuanto podamos publicaremos el poema “Que la gente diga”, de don Romildo Risso, al que Merlo le puso música)

 

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