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La Calle

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La frase de hoy: “Los consejos dados de buena fe, germinan y perduran en el tiempo”.

Hay constancias de ello. Gente que hoy tiene años, recuerda las palabras de quienes, en la infancia, les aportaban conceptos sobre normas de vida, que los llevarían por el buen camino.
La Calle, en su momento, consideró que era obligación aconsejar según las sanas creencias. En su caso, nunca pensó en lo perdurable de aquellos conceptos.
Además, es fácil pregonar la bondad. De última, lo más complejo es llevar a la práctica el contenido de la prédica.

Vvvvvv

Pensando en los relojes, surgió la decisión de transcribir el contenido del tema en tango, “aquel reloj de cobre”, del cual el ”Negro” Montero hacía una notable creación, siempre recordada por los tangueros.
La Calle no tiene demasiados relojes a la vista; se guía por el sol para calcular la hora. En otros tiempos los trenes eran una guía, pero ya no están…
El viejo –querido viejo-, sabía que eran las 11, porque el tren de pasajeros pasaba a esa hora por el pueblo…

Vvvvvv

Muchos vecinos se guían, en cuanto a la hora, por el reloj de la Iglesia. Es un buen ejercicio, porque hace que levantemos la vista al cielo. Desde allí, sin darnos cuenta, recibimos mucha ayuda frente a situaciones difíciles que, de golpe, se resuelven.
Somos de creer que es mérito nuestro, cuando realmente es la mano invisible del Señor, que está en todo lugar…

Vvvvvv

A esta altura de su vida, La Calle se alegra de encontrar gente joven que piensa cosas en el mismo sentido. Cuando uno cree que está solo en medio del desierto, se da cuenta que no es tan así. No pasa todos los días, pero pasa. Felizmente, como para no perder la esperanza…

vvvvvv

Antiguo reloj de cobre…
-Letra de tango, éxito del cantor Miguel Montero

Antiguo reloj de cobre
qué vas marcando el tiempo
los pasajes de mi vida,
que me llenan de emoción.

Fuiste orgullo de mi viejo,
te lucía en su cadena,
como un puente levadizo
delante del corazón.

Cuantas veces calmó el llanto
de consentido purrete,
mi madre como un juguete,
decía “prestáselo…”

y mientras él murmuraba,
mi vieja se sonreía,
y contento me dormía
jugando con el reloj.

Hoy ya pasaron los años,
se me fue blanqueando el pelo,
el rebenque de la vida
me ha golpeado sin cesar.

Y en el banco prestamista
he llegado a formar fila,
esperando que en la lista
me llamaran a cobrar.

“Perdóname, viejo,
si de vos me olvido,
sé que lo has querido
tanto como yo.

Sé que desde el cielo
me estás campaneando,
y que estás llorando
como lloro yo.”

Cuatro pesos sucios
por esa reliquia,
venganza del mundo
taimado y traidor.

Me mordí fuerte las manos,
el dinero me quemaba
y mientras que blasfemaba
a la calle enderecé;
y a la imagen de mi madre
vi que me compadecía
y llorando me decía:
“El viejo te perdonó…”.

(Autor: Eduardo Marvezi).

VVVVVVV

FRÍO… (Poema de don Raúl Cassi)

Veo la gente pasar,
todos muy abrigaditos;
ahora se van a terminar
de una vez, los mosquitos…

Así que a no quejarse,
cuando nos tiembla la pera;
antes de salir, abrigarse
que hace mucho frío afuera.

A ponerse camisetas,
y quiero que me interprete,
más si sale en bicicleta,
sentirá más el fresquete…

Haga como hice yo,
colóquese la bufanda,
porque no sé si observó
que es el clima el que manda.

Se lo digo y me hago cargo,
cómprese unos calzoncillos
de frisa y bien largos…;
que lleguen a los tobillos…

No le dispare al pinchazo
y póngase la vacuna;
por favor hágame caso,
que la salud es fortuna…

 

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