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Tercer tópico de debate sobre el aborto

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-¿Es un problema de salud pública? ¿Por qué la penalización no es eficaz?

“El aborto inseguro es un problema de salud pública”. Cada año los abortos inseguros dañan la salud de cientos de miles de mujeres en el mundo y se cobran la vida de decenas de miles, sin que la penalización sirva para reducir el número de abortos. En Argentina cada año mueren entre 43 y 100 mujeres por razones evitables y cerca de 60 mil deben recibir asistencia médica por problemas de salud, relacionados con el aborto.

En primer lugar, no puede nunca el aborto ser un problema de “Salud Pública”. El Ministerio de Salud ha de encargarse de las cuestiones relacionadas con el servicio de la salud. Por salud se entiende “un estado de bienestar o de equilibrio que puede ser visto a nivel subjetivo (un ser humano asume como aceptable el estado general en el que se encuentra), o a nivel objetivo (se constata la ausencia de enfermedades o de factores dañinos en el sujeto en cuestión).”
El aborto no puede ser catalogado nunca como un “tema de Salud Pública”, porque lejos de llevar a “un estado de bienestar”, estas prácticas consisten en diversas técnicas para eliminar a, como ya lo venimos tratando, un ser humano en el momento de su desarrollo inicial. De modo que no solo no puede ser catalogado dentro de una “cuestión de salud”, sino que, al contrario, puede ser catalogado como un crimen.
Y para quienes objetan que es una cuestión de salud, refiriéndose a la salud de la madre del niño en gestación, tampoco es acertado. Porque la madre que aborta, aborta a un hijo. Y al hacerlo se destruye el equilibrio psíquico-hormonal y emocional, que conlleva consigo el proceso del embarazo. Esto es lo que produce tiempo más tarde, los traumas post-aborto, que al contrario de lo que dicen, sí son una realidad y además son una evidencia de como, justamente, el aborto no solo destruye al niño, sino también emocionalmente destruye a su madre. Sobre este tema voy a hablar la semana que viene.

“LA PENALIZACIÓN NO SIRVE PARA REDUCIR EL NÚMERO DE ABORTOS”.
No podemos ceder al principio que la vida humana tiene una dignidad inviolable. Ya quedó claro desde un punto de vista científico y objetivo en los dos primeros tópicos de opinión, que desde el momento de la concepción existe vida humana. Entonces no podemos ceder al principio de valorarla y defenderla.
Lo mismo pasa con el robo y a nadie se le ocurre legalizarlo, simplemente porque “la penalización no sirve para reducir el número de robos”.
El argumento simple de “legalizar el aborto porque la penalización no es eficaz para detener la práctica de los mismos”, es infantilizar la discusión y no tener ganas de poner todo el esfuerzo y la seriedad que se merece el tema.
Además, la penalización no sirve muchas veces, porque no se denuncian los centros de abortos clandestinos. En todo caso puede buscarse una manera de intensificar la búsqueda de las clínicas abortivas clandestinas o a los médicos que practican los abortos.
Pueden aumentarse las penas de los médicos o enfermeros que practican abortos. Pueden tomarse medidas para que la penalización comience a ser eficaz. Insisto, si nos tomamos el tema con la seriedad, la imaginación (en el sentido de pensar que podemos hacer) y el esfuerzo que se merece. Todo esto, serían pasos previos a simplemente pedir la legalización del aborto porque la penalización “no funciona”.

-Y sin embargo, la misma campaña por el “Aborto legal, seguro y gratuito”, nos puede estar dando una orientación sobre cómo encarar el tema:
El eslogan “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”. Nos dice que claramente, el aborto es el último tema a tratar. Cualquier feminista afirma que, “ninguna mujer quiere abortar, que es una situación horrible”.
Entonces, si lo que se quiere de verdad es evitar muertes, replanteemos los dos puntos previos. Que las personas que militan para que el aborto sea ley, se planteen y se esfuercen seriamente para que la educación sexual que ellos proponen funcione; para que los métodos anticonceptivos, como ellos proponen, sean accesibles para todos.
Hasta ahí nos estaríamos moviendo dentro del marco de la legalidad y hay, según ellos mismos dicen, muchísimo por hacer en estos dos ámbitos. Bueno, entonces que se comprometan de lleno con estas causas, y que no traten de hacer de un crimen, como lo es el aborto, una ley.

Texto escrito por Alejo Pérez Landaburu.

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