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Las lágrimas del mito que necesita sentirse vivo

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-Maradona a pura emoción en su primera práctica como entrenador del lobo

-Por Cristian Grosso

Diego Maradona sabe que ha dejado de ser Maradona, aquel de la zurda inmortal. El mundo lo aclama porque su chapa de héroe popular es inoxidable, pero pocos confían en él. Por eso en el país nadie le ofrecía trabajo. Maradona se entrega al desafío de Gimnasia porque busca cobijo afectivo, necesita que lo quieran. Por eso las lágrimas, conmovido por el reencuentro que le enciende el cuerpo maltrecho y activa tantas ideas alborotadas. Maradona no soporta ser el maravilloso recuerdo de un pueblo. Por eso el mito viviente se asoma a otro reto. Dolorido, algo desorientado y siempre emocionado. Cada vez con menos recursos hipnóticos porque las rodillas le interrumpieron su angelado vínculo con la pelota. Claro que la fascinación seguirá a salvo y lo acompañará eternamente. Discutirlo sería ridículo. Aun rengo, pisa Maradona y todo se zarandea. Tan impresionante como peligroso.

Gimnasia despertó al Maradona convaleciente que le teme al olvido. Pero también lo utiliza mediática y comercialmente porque el shock maradoneano no tiene comparación en el planeta. ¿Eso le alcanzará al Lobo para salvarse del descenso? No. Maradona no es un buen técnico, y en este caso ni siquiera será el entrenador más allá de sus impulsos, deseos y promesas innecesarias. La incorporación de Sebastián Méndez lo retrata. Alguien debe asegurar que se cumplirá con los deberes de la función. Ambas partes se blindaron contractualmente: Maradona no está obligado a concentrarse con el plantel, ni a presentarse en todas las prácticas ni a dirigir todos los partidos de la Superliga. Incluso, hay compromisos previamente contraídos que le impondrán viajes al exterior. Flota una sensación mordaz, más allá de mil palabras edulcoradas: no se trata de cuidarlo a él, sino cuidarse de él. Lo único genuino es la seducción que provoca en tanta gente. El resto se presume escabroso.
Llora Maradona y las lágrimas dicen mucho más que tantas palabras innecesarias. Ese hombre asustado se descubre nuevamente útil. Otra vez sobreviviente. Y llora. Caprichoso, omnipotente, desconcertante. También irreverente, no le faltaron dardos a un discurso que pierde el eje con facilidad. Íntimo, ocurrente, impulsivo y provocador. La revolución que acaba de desatar no la recuerdan por el Bosque platense. Imperfecto y atemporal.
-La leyenda recupera la escena con todas sus desproporciones. Y con él, los límites siempre han sido un problema. Diego Maradona vive de las emociones y necesitaba volver a sentirse Maradona…

Fuente: LA NACION

Maradona a pura emoción en su primera práctica como entrenador del Lobo.
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