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Roberto Lavagna, el mejor candidato del kirchnerismo

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-Por Federico Scuticchio

Roberto Lavagna, es un destacado político y economista, nacido en el año 1942, en la ciudad de Buenos Aires. Cursó sus estudios secundarios en el colegio comercial José Manuel Estrada. En el año 1967 se graduó de Licenciado en Economía Política en la Universidad de Buenos Aires.

A lo largo de su carrera ha ocupado distintos cargos en diferentes gestiones, empezando en el Gobierno de Perón, como Director Nacional de Política de precios. En la época de Raúl Alfonsín ocupó la Secretaría de Industria y Comercio Exterior. En abril de 2002 fue designado ministro de economía por Duhalde y confirmado en el cargo por el ex presidente Kirchner.
Sin demasiados antecedentes conocidos respecto de su militancia en la política, al menos en su juventud, sabido es que desde que ha entrado a las grandes ligas de la política argentina, lo ha hecho desde el justicialismo o desde el panperonismo.
Nadie discute los galardones académicos del ahora candidato a Presidente por Consenso Federal, pero es inevitable avanzar en un análisis político de su figura y su rol: ¿Es Roberto Lavagna el candidato que quiso ser una alternativa por fuera de la “grieta” para los argentinos o es el mejor candidato para el kirchnerismo?
Todos recordamos el triste final del gobierno de Fernando De La Rúa. El fin prematuro de su Presidencia no solo provocó desequilibrios políticos y económicos en el país, sino que también generó la implosión del centenario partido radical, que lo llevó, entre otras cosas, a la huida de sus grandes líderes y a varios de sus ex funcionarios de primera línea a desfilar por los pasillos de los Tribunales de Comodoro Py.
Por el año 2005, Roberto Lavagna fue reemplazado por Felisa Miceli en el Ministerio de Economía y se lanza de lleno a su carrera política. El 5 de enero de 2007, anunció su candidatura presidencial a través de una alianza que se dio a llamar Concertación para Una Nación Avanzada (UNA), integrada por peronistas, radicales y otros partidos de menor porte, para “competir” con Cristina Fernández de Kirchner, Elisa Carrió y Alberto Rodríguez Saa.
Apenas 3.290.320 personas confiaron en su propuesta. En total, el 16,89% de los sufragios, que le valieron quedar por detrás de Carrió -que obtuvo 23,5%- y Cristina Fernández de Kirchner -que con el 45,28 % de los votos se consagró Presidenta- en el escrutinio definitivo.
El 3 de febrero de 2008, a pocas semanas de la asunción de la nueva Jefa de Estado, el diario Clarín tituló: “En exclusiva, los detalles de una movida sorpresiva y de alto impacto. Acuerdo político de Kirchner y Lavagna para reorganizar el PJ”.
Sí, como se lee, el “competidor” había vuelto a sus raíces, al peronismo, al poder. En definitiva, al kirchnerismo. Gerardo Morales, líder de la UCR por aquel entonces y su otrora compañero de fórmula en las elecciones de 2007, salió a criticarlo de manera contundente.
Pasaron los años, los López, los Jaime, los De Vido, los Nisman, la corrupción, las muertes y tantas otras cosas que se podrían haber evitado. Y aquí estamos, otra vez, en una contienda electoral. Y entonces, ¿quién es candidato? Sí, Roberto Lavagna. En esta oportunidad, con menos votos y más años sobre sus hombros, pero con las mismas intenciones de antaño: garantizar el triunfo kirchnerista. Y hasta ahora, le viene funcionando.
El 8,23 % obtenido por el lavagnismo es el mejor resultado obtenido del kirchnerismo y el Frente de Todos en las PASO del 11 de agosto, ya que de cara a las elecciones generales de octubre le garantiza a Alberto Fernández que, aun bajando 2% o 3 %, gane en primera vuelta, por lograr una distancia mayor de 10 % por sobre Juntos por el Cambio.
En el orden local, se vive una situación distinta, pero que si no se corrige a tiempo, puede causar un efecto similar, ya que en Bragado el lavangnismo recreó la alianza UNA, ahora denominada Consenso Federal, que no pudo alcanzar los votos para obtener la banca en el Concejo Deliberante, pero sí obtuvo los votos suficiente para poner a Juntos por el Cambio por detrás del Frente de Todos, como ocurriera en las PASO, ya que los votos que le faltan al macrismo local para superar a la suma de los votos peronistas, son los más de 2.400 que obtuvo la candidata Laura Pico, que en este contexto irán a la basura, ya que ni ella obtendría un edil ni el intendente Vicente Gatica se serviría de ese porcentaje votos para asegurarse la reelección.
Más allá de lo dicho hasta aquí, tengo certeza de que en el orden nacional, Juntos por el Cambio se meterá en el ballotage y que, en el orden local, Gatica se impondrá en octubre. Es por ello que invito a no distraernos con falsos candidatos, que se asemejan al becerro de oro de la Biblia y que cuentan con la capacidad de ser invisible al ojo del “no peronista”, bajo su apariencia de moderado.

Abogado y dirigente de la Coalición Cívica Bragado.
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