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“Canillitas”: esos “luchadores de la calle” que hoy celebran su día

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Como cada 7 de noviembre, se celebra en el país el Día del Canillita, en honor al sainete “Canillita”, del dramaturgo uruguayo Florencio Sánchez. Bragado, en tanto ciudad con una rica historia del mercado editorial, cuenta con varios exponentes de larga trayectoria en la actividad.

Un canillita es un vendedor callejero de periódicos y revistas, aunque también se puede admitir la palabra para designar a los vendedores en los puestos fijos de la vía pública.
Se considera que esta denominación surge a raíz de la repercusión del sainete “Canillita”, de Florencio Sánchez, a principios del siglo XX. La obra recrea la situación de un niño de unos 15 años, aproximadamente, que trabaja vendiendo periódicos en la calle para ayudar económicamente a sus padres y su pobreza es tal que sus pantalones, relativamente “nuevos”, les han quedado cortos a medida que fue creciendo, dejándole las “canillas al aire”.
El término “canillita”, que proviene entonces del lunfardo, se ha vuelto moneda corriente en el lenguaje de Argentina, pero también en Uruguay y Chile, para aludir a los menores de edad que vendían periódicos en las calles, aunque su significado se ampliaría luego a cualquier vendedor, independientemente de su edad.
En Argentina, hoy, 7 de noviembre, día de la muerte de Florencio Sánchez, en 1947, se conmemora el Día del Canillita. En Bragado, hay tradiciones y costumbres que se mantienen.
Desde hace muchos años, la comunidad cuenta con conocidos trabajadores del rubro, algunos de ellos continuadores de la actividad iniciada por sus familiares, hace ya varias décadas.
Entre ellos, destacan Patricia Jordán, Jorge Aguilar y Daniel Balvidares. La primera, reinicia cada día la tarea que supo cumplir su fallecido esposo, Hugo Fernández. Los otros, fueron sucesores de sus padres: “Filucho” Aguilar y “Pato” Balvidares, que fueron, además, exponentes de una época más próspera del oficio, en la que también coincidieron el “Flaco” Villalba, Spada y Aníbal Izaguirre, entre otros. Eran tiempos en los que los diarios llegaban a los hogares casi exclusivamente por obra de los canillitas. Eran tiempos en que los ejemplares (diarios y revistas) llegaban en lentos camiones, que atracaban en la Estación del Ferrocarril, cerca de donde Izaguirre tenía el kiosco y la distribución.
Pasaron años y “mucha agua bajo el puente”. Las épocas y vaivenes económicos del país, junto con el avance de la tecnología, fueron menguando la preferencia de los vecinos por el papel y dieron paso a lo digital, lo que produjo una considerable merma en la clientela.
Es una realidad que de la que pueden dar testimonios los verdaderos “pesos pesados” de la actividad en los días que corren, como Ramón “Tocha” Torres o Edgardo “Teté” Rodoni. Hoy hay, además, más kioscos o “paradas” en donde se encuentran diarios, revistas o publicaciones de colección, que obligan a los canillitas a redoblar el esfuerzo para subsistir, en un espectro más amplio y con porcentajes de ganancia bastante más estrechos que antes.
Incluso, en la actualidad, la distribuidora que durante muchos años perteneció a sucesivos dueños bragadenses, fue adquirida por un empresario oriundo de Mercedes y fue mutando hasta convertirse en sólo un lugar de entrega, atendido por un empleado que termina su trabajo y se va a su casa, media hora después de abastecer a repartidores y kiosqueros.
En honor a la verdad, la actualidad dista mucho de ser la mejor para los canillitas, tanto de Bragado como del resto del país. Pero cada vez que se ponen de pie, en cada madrugada, para dirigirse a buscar su mercadería, lo hacen con la esperanza de un cambio que pueda significar, para ellos y sus familias, una tranquilidad digna de un sacrificio que no entiende de frío, calor o lluvia, ni descanso durante todo el año. En medio de una lucha que no cesa… ¡Feliz día “canillitas”!.

El recordado Hugo Fernández junto a su colega, “Tocha” Torres.
Patricia Jordán, una de las agasajadas del Día del Canillita.
Daniel Balvidares continuó durante muchos años el trabajo de su padre.
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