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El Evangelio de Hoy

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Nacidos para la vida – “Porque él no es un Dios de muertos, sino de vivientes (Lc.20, 38)

El evangelio de hoy nos presenta a Jesús explicando a los saduceos que después de la muerte hay vida.
No estamos hechos para la muerte. Todo en nosotros grita por la vida. Estar muerto es no-ser, algo que no podemos imaginar… Pero morimos. Uno tras otro vamos desapareciendo y no queda nada… La muerte no se ensaya… morimos una sola vez.
Para quien no cree, morir significa el fin del hombre entero, tal como lo hemos conocido. De algunos queda el recuerdo, las ideas, las obras…, de otros nada… Es triste la visión de quien carece de fe y esperanza. Terminada la vida es la nada…
Los cristianos creemos que Jesucristo y Dios, nuestro Padre, nos ama y nos da gratuitamente la vida eterna. Lo dice Jesús hoy: Dios no es un Dios de muertos, sino de vivientes…
Dios ama la vida. Dios crea la vida, bendice la vida. Hemos nacido para vivir. Dios no nos ha creado para la muerte, para la nada, sino para la vida inmortal, plena, definitiva…
Dios ama y protege la vida. Quiere que su propia vida divina se nos comunique por medio de Jesús resucitado.
La resurrección de Cristo y es primicia y garantía de la nuestra. Él mismo nos lo dice: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá.” (Jn. 11,25)
Los cristianos creemos que Cristo vive en el sentido más pleno de la palabra. Creemos que el Señor se mostró vivo después de su muerte. Y aunque nadie, haya regresado de entre los muertos y diciéndonos que vive, nosotros creemos que la vida es más fuerte que la muerte, que el hombre no está destinado a perecer como un animal, que no se acaba todo detrás de las paredes de un cementerio, que como Cristo está vivo junto a Dios, nosotros también viviremos más allá. Por eso, decimos en el Credo: Creo en la resurrección de la carne y a vida eterna.
Nacimos para vivir… Somos eternamente llamados a la vida y la muerte física no es el final de nuestro camino. El final del camino es el encuentro gozoso con el Dios de la Vida. Dios nos llamó a la Vida, no a la muerte, hemos nacido para vivir.

Señor de la Vida,
sabemos que venimos de vos y a vos volvemos;
gracias porque Jesús nos enseña
que viviendo esta vida con sentido
llegaremos felices a tu casa definitiva.
Que así sea.

Parroquia San Martín de Porres.

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