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Viaje al Complejo Deportivo Municipal, ese lugar especial que nunca dejará de respirar vida

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Darío de Pablo supervisa las tareas y Jorge Giménez se encarga de la cancha; lo que sienten cuando recorren cada rincón del predio, los proyectos en carpeta, el trabajo en equipo y las grandes oportunidades.
Algo lejos para la mayoría, pero cerca del corazón de todos. Chico si se lo compara con los que se ven en la pantalla nacional, pero gigante por estas tierras. Un poco solitario de lunes a viernes, pero los fines de semana baila con los latidos de esos corazones que llegan en buen número para cargarlo con la mejor energía.
Este es el caso del Complejo Deportivo Municipal, una de las banderas de la ciudad con una historia tan rica que, como mínimo, merece un libro. Si de caso se habla, éste al menos intenta repasar algunos momentos, conocer el presente y adelantar el futuro. Eso fue lo que hicieron Darío de Pablo, quien se encarga de supervisar las tereas en el predio, y Jorge Giménez, el encargado de la cancha.
“Se han mejorado muchas cosas. Seguramente hay muchas por mejorar que por ahí en el año 2020 podamos seguir con las refacciones que se hicieron el año pasado”, comienza Darío.
El querido “Chapa”, luego de más de tres décadas como encargado del predio, besa la jubilación. Por eso, Darío comenta que sumaron a Giménez y a un equipo que anda de acá para allá para que todo se vea como se tiene que ver: Juan José Bramajo, César Moreno y Miguel Pampín.
Darío dice que es común ver a Giménez algunas tardes “porque es un apasionado del estadio”. “Quizás como lo soy yo porque desde los 12 años estoy viniendo acá, que mi viejo era presidente de la Liga. Vengo acá al estadio y lo quiero como si fuera una casa mía”, suelta.
Luego de un largo tiempo, el año pasado se concretaron obras en el lugar que le cambiaron la cara. “Era una intención que teníamos siempre de sacar los bancos de suplentes del lado de la platea, para que haya menos conflicto y se utilizara una parte que era inutilizable porque las tribunas de madera no se podían usar más. Entonces, trasladamos los bancos de suplentes hacia el sector de enfrente y se cambió todo el alambrado perimetral, toda la cancha. Se hicieron baños nuevos, que son los que están en la tribuna local, que lamentablemente también sufrieron los destrozos de la gente. Se estaban terminando los baños de la tribuna visitante y también sufrieron los destrozos”, repasa.
Enseguida anticipa que para el 2020 la intención es mejorar la platea e instalar el riego. “Esperemos que algunas obras se puedan hacer de a poco, porque sabemos que es muy costoso, pero ya el año pasado se le puso mucha plata al Complejo”, señala.
Consultado por lo que siente cada vez que pisa el predio, responde que “son sensaciones muy lindas”, esas que extrañaba cuando estuvo fuera de la ciudad por algún tiempo, cuando era jugador. Disfrutó cuando regresó a la ciudad y cuando Juan Rizzo, director de Deportes, le dio esta responsabilidad. “Fue muy grato eso para mí y no dudé en decir que sí”, confiesa al final.
Por su parte, Jorge avisa que este trabajo “no es sencillo”. “El crecimiento del pasto es muy importante en el predio, son 6 hectáreas. Yo más que nada me dedico a lo que es la cancha, el mantenimiento de la cancha, tratar de repararla después de cada partido, mantener los riegos toda la mañana. Después, ayudar al resto de los muchachos que están desparramados por el predio con el mantenimiento de la parte de afuera, el corte de pasto, arreglar algún alambre, cualquier cosa”, agrega.
Según deja conocer, “lo que más tiempo lleva y más trabajo lleva es la cancha porque es la que más se usa”, con 10 a 12 partidos al mes. “Se rompe mucho y mantenerla cuesta bastante”, revela.
Y expresa: “Antes sabía venir los fines de semana a trabajar en la cancha, pero ahora desde el mes de enero estoy permanente. Estoy todas las mañanas, de lunes a viernes y algún sábado. Los domingos también estoy porque los domingos hay que preparar la cancha para los partidos de la tarde”.
Jorge habla y no para de mirar cada sector del estadio, como planificando el trabajo que minutos después debe retomar. “Lo hago con orgullo porque me gusta el fútbol, me gusta que la cancha esté bien, que el predio esté bien, limpio. A veces, nos amargamos porque encontramos cosas que no deben ser, como basura, cuando rompen las cosas. Es parte de la vida que tenemos acá”, confiesa.
Para Jorge, este punto de la ciudad merece lo mejor por lo “lindo” que quedó. “Es un lugar para hacer deporte. No solamente está la cancha de adentro, hay canchas afuera y una pista de atletismo. Hay lugares para que la gente pueda venir, sentarse, disfrutar”, cierra, seguro de que todo seguirá de la mejor manera.

LOS PARTIDOS QUE SE VIENEN
Sábado: final ida de 5º entre Sportivo y Bragado Club
Domingo: finales ida Salaberry-Bragado Club (Primera) e Irala-Nuevo Horizonte (Ascenso)

Jorge Giménez y Darío De Pablo.
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