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La Promo 20 desafiando al destino

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-Por “Mecanógrafa en línea”

La escuela como institución social responde ante fenómenos extraordinarios como los ocurridos a finales de noviembre pasado en la Escuela Normal; estos han sido de gran controversia para la ciudad, llegó el punto en que era una de las únicas cosas de las que se hablaba en las veredas, en la cola del supermercado o en las mesas familiares, pero ¿cómo es posible que analicemos como ciudadanos estos festejos tres veces por año?; en marzo con el inicio del ciclo lectivo; en septiembre con los festejos del día del estudiante y en diciembre con el último último día. -Estos acontecimientos deberían llamarnos a la reflexión todo el año, pero el olvido condena a aquellas comunidades sin memoria. No podemos dejar que pase desapercibido.
¿Qué es? ¿Un llamado de atención? ¿Un simple festejo? ¿Disturbios y vandalismo? o llegamos al punto en el que se convirtieron en rituales. El acertijo esta en descubrir si estas prácticas, originarias de los centennials, son naturales o están naturalizadas por la sociedad. La moral, en estos casos, se pone en jaque porque existen muchas variables a considerar. En primer lugar hay que tener en cuenta que la educación ya no es un proceso únicamente encerrado en lo intelectual, sino también incluye aspectos vinculados con las emociones de toda la comunidad educativa, que cabe aclarar, se ven potenciadas por el consumo de sustancias psicoactivas por parte de los estudiantes.
Pero, ¿qué pasa cuando la ley es tan ambigua?, lo que sugiere hacer la Dirección Provincial de Educación Secundaria, en estos casos es:

  1. “La implementación de los Acuerdos Institucionales de Convivencia (AIC)” (cuando el de la Escuela Normal no había sido visado y corregido en su momento por Jefatura Distrital).
  2. “Estrechar vínculos de confianza con las FAMILIAS” (cuando estas reconocieron no saber qué hacer con sus hijos, en una carta dirigida a la dirección del establecimiento).
    Cuando todas las herramientas tomadas se ven corrompidas, se presenta como auxiliar un sistema que debe actuar, que incluye 3 pilares: familia, escuela y política, complejizado cuando una persona puede estar presente en esas tres instituciones.

Asistencia a Escuelas de Verano: En proceso
La exigencia de un límite es inmanente, nuestra libertad y nuestros derechos, terminan cuando comienzan las libertades y los derechos del otro. Ese otro que me es familiar, conocido, que lo cruzo por los pasillos o que alguna vez me hizo participar en su clase. El objetivo de este artículo es lograr ejercer la responsabilidad que tenemos
cada uno por nuestros actos y reconocer que la mayoría de los alumnos involucrados de forma directa, en estos hechos de público conocimiento, está llevando a cabo la medida reparatoria emitida por Jefatura Distrital: la asistencia como colabores en la Escuela Abierta de Verano en la ciudad.
La pregunta que invito a hacernos, desde cualquiera de nuestros roles es: ¿Hasta qué punto somos capaces de tolerar estos rituales? O será que es lo que estamos esperando, que ya nadie los cuestione, para así terminar manifestando que los festejos, que terminan apaciguando el motivo por el cual festejamos, son esperables.
Cada año se redobla la apuesta, como si fuera una competencia las diferentes promos de la ciudad están esperando a ver qué hizo la anterior o hará la otra para poder “superarla”. La rivalidad entre escuelas es histórica, pero llegó la hora de que seamos participes activos de su fin, que no seamos cómplices y comencemos a responsabilizarnos por lo que hacemos y en qué estado estamos.
Las personas que conformamos estos tres pilares, familia, escuela y política, somos responsables de que este año sea diferente, la promo 2020 puede ser el inicio de una nueva década con muchos cambios.

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