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La chica del segundo, el foco común y un gesto natural

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-Por un simple observador

El día no estaba nublado, pero él se encontraba totalmente gris. Claro, el tema era uno y eso ponía palos en la rueda mental. Todo pintaba complicado.
Abajo estaba la chica del segundo, preocupada por la situación general. Había dado señales cuando el mediodía hacía pensar en lo mucho que faltaba. Esas señales…
Desde arriba y por la red, apareció el pedido de ayuda. Las historias eran tan pocas que los chicos del medio las pedían a gritos. Ella cumplió inmediatamente.

-¿Vos querés que yo te ayude, que te dé una idea?
-¿Qué mejor que eso?

El diálogo fue varias horas después. «En este momento, estoy escuchando los pajaritos, vi unas mariposas, cosa que antes no se podía. Era imposible escuchar un pajarito. Lo escuchabas a las 5 de la mañana, cuando no andaba nadie, 5 y media», soltó la chica del segundo.
Para ella, lo que estaba viviendo era toda una señal. Puede ser que de lo mejor, porque era un regalo natural, como un mimo para suavizar este difícil momento.
Él compartió de principio a fin. Creía ciegamente en lo natural, sobre todo, porque nunca miente, por más dura que venga la mano.
-Es increíble, ¿no?
-¡Increíble!
En sus últimas palabras antes de la pausa, él le agradeció porque la cosa se había despejado.
«De nada. Acá sigo escuchando los pajaritos porque me senté en el balcón a tomar mate», respondió ella.
El foco común estaba puesto en otro lado. A la chica del segundo eso no le impidió ver el gesto natural y leer su mensaje. Sabe que todo pasa.

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