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Claudia y ese amor que «volvería a elegir miles de veces»

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Es una enfermera que presta servicio en la ciudad y los cuarteles. Su historia, análisis del presente y pálpito.

Tuvo que empezar a trabajar cuando andaba por los 16. Se había llevado todas las materias y su mamá no le dio opción. Hasta lo de ahora pasó por una heladería, el mundo del teléfono y ese supermercado que tampoco existe.
En 1992, comenzó a prestar servicio en el hogar Mignaquy y en la Casa de los Adolescentes. Cuando cerró la última, al personal lo pasaron al hospital para cumplir tareas de mucama. Habían corrido 3 años y el mundo de la enfermería ya la podía. El calendario marcaba 2001 y ahí pudo completar esa carrera que enseña a curar.
Cuando lo recuerda, Claudia Alfaro no logra entender cómo pasó todo tan rápido. La Voz pudo conocer su historia de amor por los vecinos. Eso jamás cambiará.
Lleva, tal cual lo refresca, 16 años en la Atención Primaria de la Salud. Le toca cubrir las salitas que tienen la ciudad y los cuarteles. En su caso, llega hasta Mechita, Olascoaga e Irala.
El coronavirus fue un antes y un después para todos y ni hablar en la salud. No demora en afirmar que «hace de cuenta que el mundo está al revés hoy en día». «A las dudas, al miedo, al pánico, se le suman también ondas de esperanza y fuerzas. Es lo que yo veo más o menos seguido, obviamente, por fases de tristeza y desazón. Pero firmes y fuertes tenemos que estar», agrega.
En cuanto al modo de trabajo con los pacientes, señala que según los síntomas, llaman el 107 y desde el hospital se toman las medidas necesarias. En los cuartes, cambia el protocolo, pero en cosas como el traslado en ambulancia a Bragado. «Es todo una incertidumbre. Creo que están todos iguales. Se charla mucho con los médicos en la salita. Tenemos nuestras preguntas», añade con la mente en lo desconocido del virus.
Hoy le toca trabajar porque su destino es Olascoaga, pero los CAPS en la ciudad cabecera no atienden los feriados. No le molesta poner el alma un feriado porque el «orgullo» que siente sana todo.
«Me encanta. Es lo mejor. La volvería a elegir miles de veces», confiesa cuando escucha por la enfermería que le regaló varios amigos y conocidos. «Y muchas enseñanzas, porque el que no está dentro de salud no sabe muchas cosas de la vida de las personas, de la humanidad de la gente, de los problemas de la gente», suma.
Claudia remarca que miedo no hay que sentir porque «es como que bajara las defensas». «Vamos a salir. Siempre el sol salió. Es eso lo que siento», manifiesta al final, sin olvidarse de pedirles a los vecinos que se quede en sus casas.

Claudia Alfaro.
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