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La República no debe quedarse en cuarentena

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-Por Nicolás Lamazón

No caben dudas que toda pandemia es claramente una emergencia, como tampoco las hay sobre el pleno funcionamiento que debe haber de las instituciones republicanas.
El Congreso Nacional, las Legislaturas Provinciales y los Concejos Deliberantes deben legislar y controlar, en cumplimiento con sus obligaciones constitucionales y así proteger el sistema representativo y la soberanía del pueblo.
Chile, Brasil, España, Uruguay y hasta el propio Parlamento Británico se encuentran en funcionamiento, con sus propios matices y adecuaciones, y también en tiempos de emergencia sanitaria, ¿qué motivos existen entonces para que nuestro sistema legislativo se encuentre en receso?, ninguno.
El Poder Legislativo es el órgano democrático por excelencia, autónomo en sus facultades y atribuciones para cumplir sus fines, razón por la cual, el mismo debe interpretar el mecanismo de su ejercicio, no el Poder Ejecutivo.
La emergencia no es un vale todo indefinido, mayor concentración de poder en los Ejecutivos, perjudica los derechos de los habitantes.
Tal es así, que incluso en situaciones de emergencia, la Constitución le da una importancia superlativa al Poder Legislativo, debe ratificar los DNU dictados por el Presidente de la Nación y así limitar el poder administrador.
Ningún representante del Poder Ejecutivo tiene un cheque en blanco para actuar dentro del marco del estado de derecho amparándose en situaciones de emergencias, mucho menos los gobernadores e intendentes, que no tienen la habilitación constitucional para el dictado de los DNU. Fuera de la constitución, solo cabe la anarquía y la tiranía, por eso la emergencia se encuentra regulada y limitada.
La ausencia de funcionamiento del Congreso, de las Legislaturas y los Concejos Deliberantes, es un sinsentido, que solo genera mecanismos fuera del marco de la ley ya que el Poder Ejecutivo se encuentra “legislando”, sin controles.
La democracia permite la deliberación, búsqueda de soluciones, normativas, elaboradas conjuntamente, no impuestas desde el deseo del príncipe que gobierne. Si los decretos no se controlan, estamos en una situación monárquica y una crisis de derechos tan grande como la pandemia.
No debemos olvidarnos que, la constitución rige tanto en tiempos de paz, como en tiempos de guerra, como tampoco se nos debe escapar de nuestras memorias que las leyes de la nación, las dictadas en el ámbito local provincial y las ordenanzas municipales son los instrumentos encargados de regular el comportamiento en sociedad, caso contrario, ante la desmedida promulgación de decretos por parte de los ejecutivos, no solo estaríamos violando la Constitución, sino también, el pleno ejercicio de los derechos de los habitantes.
Donde se encuentran sus miembros, se encuentra la asamblea, es decir, los propios legisladores tendrán la responsabilidad pública de determinar su lugar de actuación y así poner en marcha todos los esfuerzos que sean necesarios para proteger el sistema republicano.
Para sintetizar una metáfora futbolística, el único árbitro que determinará las reglas del juego será la propia constitución, ningún jugador por voluntad propia podrá decir cuando se debe cobrar falta.
Por la salud de todos, los ciudadanos debemos cumplir el aislamiento, pero las instituciones republicanas, no deben quedarse haciendo la cuarentena.

Especialista en Derecho Administrativo por la Universidad de Salamanca, España.
Especialista en Derecho Administrativo Económico, Universidad Católica Argentina.
Integrante de la Cátedra de Derecho Constitucional, UNLP.

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