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Carta de Lectores

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-¡! Piense, doctor, piense!!

Soy un extraño de las redes sociales, no las utilizo fluidamente y ni siquiera las utilizo, por eso, en la medida de lo posible, le solicito publique la presente en la sección Cartas de Lectores.
Una opinión de un respetable colega – el Dr. Rafael Acuña – sobre la pandemia que fuera publicada en ese medio, valió la contestación de otro colega también respetable, que en esta ocasión equivoca el cómo y el pero. Responder en forma tan agresiva y airada a una simple opinión es algo desmesurado, ya que las opiniones se rebaten con fundamentos u otra opinión, pero respetuosa, por ser agresivo no se es más valiente ni se tiene razón.
Por no compartir esa opinión dada libremente por el Dr. Acuña tildarla de ridícula, tacharlo al autor de falta de autoridad moral e intelectual, me parece un pensamiento un poco fascitoide. Liviandad, ligereza, iluminado, carente de condiciones científicas y académicas, falta de autoridad, seriedad son calificativos exagerados simplemente por no estar de acuerdo con una posición.- ¿Y Ud. quien es, abogado? ¿Qué seriedad y autoridad ha demostrado para juzgar a un colega? ¿Cuáles son sus fundamentos científicos y académicos, cuál es su reputación?.
No sé si estoy ciento por ciento de acuerdo con el Dr. Acuña pero con lo que estoy de acuerdo es que opine libremente, como se le atribuye falsamente a Voltaire: “Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo” cuando alguien quiere dar a entender su disconformidad con lo que su interlocutor dice o piensa pero que la respeta por el fundamental derecho a la libertad que todos tenemos para expresar nuestras opiniones.
No lo he consultado al Dr. Acuña si ha leído a Rene Descartes, pero Ud. Dr seguro que se le ha pasado leer a Platón pues sabría que “Los sabios hablan porque tienen algo que decir; los tontos porque tienen que decir algo”.
Muchas gracias por el espacio concedido.

Dr. Gustavo A. Benalal

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