Press "Enter" to skip to content

El dilema

Compartir artículo enShare on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

-Por el Dr. Gustavo Benalal

La imagen positiva que en la opinión publica venía mostrando el Presidente Alberto Fernández, con las últimas decisiones (jubilados en largas colas para cobrar en pleno aislamiento; la excarcelación adelantada, masiva y domiciliaria de criminales, violadores, secuestradores) van limando su imagen de aceptación social. Algunos de sus hombres en el gobierno hacen lo imposible para desvalorizarlos, bajo la batuta de CFK a quien cuya alta imagen positiva no le causa ningún agrado.
Pero el Presidente debe mantener la coherencia y sortear los obstáculos que le va poniendo su mentora y no transformar esta crisis en otra frustrada gesta malvinera, ya que nuestra sociedad es exitista y se aferra a toda esperanza de éxito con comprensible necesidad.
Todavía falta lo más difícil, la sociedad debe prepararse para una dura y extensa crisis post-aislamiento -especialmente económica – por lo que los escarceos oportunistas de la ex-presidente deben considerarse como traición a sus votantes, los más desfavorecidos. Ya veníamos mal, la crisis era profunda y llego don coronavirus para que del sótano o subsuelo caigamos en las fosas marianas. En realidad, Alberto tiene a favor que no estamos en una crisis financiera mundial sino una crisis de oferta y demanda donde se produce y consume menos.
Alberto y su gente deben estar unidos, no disputando miserables cuotitas de poder, porque cuando se venga la etapa post-coronavirus debe emular a Churchill pidiéndole a la sociedad «sangre, sudor y lágrimas».- Debe planificar como salir lo más ordenadamente posible del aislamiento, evitar la previsible explosión que causara, ver cómo se maneja la salida del aislamiento en los barrios más populosos y carenciados y en las grandes urbes donde la población vive en edificios de departamentos compartiendo el ascensor o diversos lugares comunes. Todo esto no es pura imaginación o exigencias a un gobierno con el que comparto poco sino, acordarse de los asaltos a supermercados y la violencia del 2002.
Pero no debe nuestro Presidente entusiasmarse por los datos de imagen que circulan, en las guerras (y por ende en pandemias) el humor social es impredecible; hasta hoy demostró madurez, racionalidad y un respeto mayoritario a las normas y la dirigencia – como era de desear – se muestra unida ante la crisis.- Pero el humor social es volátil y lo que hoy es correcto y razonable mañana puede dejar de serlo.
No existe a mi modesto entender y sin ser experto, la dicotomía salud y economía; esa disyuntiva es falsa, salud y economía es lo mismo, ya que si la pandemia matara a muchas personas la crisis económica seria fenomenal y crearía caos social incrementando las víctimas. Pero también debe defenderse la economía pues una depresión sumada a la ya existente depresión pre-pandemia también originara caos económico y social que terminara incrementando el número de víctimas.
El quid de la cuestión para Alberto es cómo lidiar al mismo tiempo con la crisis sanitaria y económica. Una cuarentena del ciento por ciento aplanaría (como suele decirse) la curva de infectados por el Covid19 pero sería suicida al igual que regresar sin más a la normalidad productiva que haría explotar la curva de infectados.
La sociedad hoy debe valorar a la Política y a los políticos (que pueden ser infectólogos, economistas, abogados, camioneros o metalúrgicos) – que los hay buenos – pues si fuéramos gobernados por infectólogos tendríamos cuarentena total que bajaría la curva de contagios pero eso incentivaría el caos económico y por ende el colapso social y sanitario.- Si el país fuera gobernado por economistas postularían la normalidad del circuito productivo que harían remontar la economía pero eso incentivaría los enfermos de Covid19 y lo que tratan de evitar, un colapso social y económico.
Alberto expresa «una economía que cae siempre se levanta, una vida que se acaba no vuelve más» una frase muy loable y cierta – pero también es cierto que los cracks económicos en la historia han generado pobreza, hambre y muertes.
No le envidio el lugar a Alberto en estos momentos, lidiar con el Covid19 y CFK debe ser extenuante pero amigos son los amigos; pues como dijera Winston Churchill este no es el final, no es ni siquiera el principio del final. Puede ser más bien, el final del principio.

Compartir artículo enShare on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin