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«Laz», esa unión que siempre se debe pedir

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-Por un simple observador

Sabía muy bien que todo era algo para olvidar más temprano que tarde. Cada día que pasaba, peor. A pesar de los intentos, nada.
Nunca conocerá la explicación, pero que lo mejor sale de la nada lo tenía más claro que el agua. Los ejemplos sobran, pero es mejor dejar pasar.
De noche es de noche y de día no tanto. Parece como que la oscuridad se instaló y no se quiere mover. Vino negra la nube de tormenta.
Pero no todo es tan malo. En realidad, no estaba tan seguro. Se quedaba tranquilo con pensarlo porque activar ideas sana.
Desde la oscuridad, la luz se hace esperar. No es otra cosa que un paseo, un saludo, un gracias, un te quiero y un mundo. Nada más, ni nada menos.
Por supuesto que también está el equilibrio y estabilidad de las partes, ese estado donde se puede escuchar el interior. Paz. Siempre así.
-No sé qué hacer. No se puede vivir más así –dijo alguien, con los nervios de punta-. Ya no se aguanta más.
-Tranquilidad. Todo se puede solucionar. Hay que reflexionar para buscar la mejor salida. Llega, a pesar de que la espera sea cruel-, escuchó como respuesta-. Vas a ver que así será.
Se ven venir. Se sienten como nunca. Los cuerpos tendrán que estar preparados. Llegarán con tanta fuerza que harán temblar. Cambios.
Siempre dijo que le resultaba difícil definirse. No le importó nunca y menos cuando pensó en «laz», la unión entre luz y paz. Soñar no cuesta nada. Es por allá.

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