Press "Enter" to skip to content

1970 – Parroquia San Martín de Porres – 2020

Compartir artículo enShare on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

Nuestro encuentro con la Palabra de Dios…
-Pbro. Gustavo E. Sosa

5º Domingo de Pascua – 10 de Mayo de 2020 – Jn 14,1-12 Cristo Resucitado es el Camino, la Verdad y la Vida, nos dice el Evangelio de este domingo.
En primer lugar, Cristo no sólo enseña la verdad, sino que es la Verdad encarnada. Cristo, la Verdad eterna, se hizo Verdad en el tiempo. En un mundo plagado de mentiras aberrantes, mentiras en el campo social, en la política, con un lenguaje de medias verdades y principios mentirosos, insostenibles desde el punto de vista racional –baste apuntar de pasada lo que nos vino encima con la ideología del género y que nos obligan a aprobar y aceptar como natural en los colegios y en la sociedad-. Mentiras que tantas veces disfrazan la cobardía, la manipulación del género humano y el atentado contra Dios Creador. Es la hora de que sigamos siempre la verdad plena que es Cristo.
En segundo lugar, Cristo no sólo tiene vida, sino que es la Vida. “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”. ¿Qué significa que Cristo es Vida? Que quiere hacerse vida nuestra, que desea darle vida a todo nuestro ser. Dicha vida fue introducida en nuestros corazones el día del bautismo. Pero dicha vida en nosotros tiene que estar en crecimiento, al modo de una semilla que apunta a su plenitud, que tiende a hacerse árbol. Las flores y los frutos de la gracia y de esa vida divina en nosotros son las virtudes del evangelio. Lo que mataría esta vida de Cristo en nosotros es el pecado. Por tanto, mantengámonos lejos, no sólo del pecado, que esclaviza, sino de la mediocridad, que es como una arterosclerosis del espíritu, porque impide el paso triunfal de la savia divina por las venas de nuestra alma.
Finalmente, Cristo no es un camino entre muchos otros, sino “el” Camino, el único camino para la salvación, para la felicidad. Cristo se hizo camino también por medio de la Encarnación. Dirigiéndose desde Belén hasta el Calvario, nos trazó el camino de la Redención. Camino de venida. Tras su muerte y resurrección, ascendió al cielo, retornando a la casa del Padre. Camino de vuelta. Por el mismo camino vino y volvió, para señalarnos la dirección de la ruta verdadera. Sí, Cristo es camino estrecho, frente a los caminos espaciosos del mundo. Pero estos últimos son atajos sin salida. En estos momentos de pandemia, ¿por dónde caminar? Cristo-Camino nos dejó el evangelio. Metámonos en ese sendero y llegaremos a buen puerto.
Sin Cristo que es Camino, nos extraviamos. Sin Cristo que es Verdad, caemos en la mentira y en las ideologías. Sin Cristo que es Vida, nos alcanzará la muerte. En estos momentos de dudas y angustias, miremos a Cristo. Sólo en Él está la solución y la respuesta para alimentar nuestra esperanza, que supera toda angustia y da la certeza de una nueva vida. No tengamos miedo. Cristo nos marca el camino con su verdad para que tengamos vida en abundancia.

Compartir artículo enShare on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin