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El primer paso del camino que termina con un abrazo soñado

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-Por un simple observador

Es el hogar de todos. Ahora más que nunca, porque verlo tan de lejos hace que se valore mucho más. Llevaba casi dos calendarios solo, como nunca se lo vio. Cuando les dijeron que las puertas se cerraban, si bien sabían que era una posibilidad más que concreta, el nudo en la garganta fue insoportable.
Ellos tachaban los días para volver, aunque sea a la vereda, y respirarlo de cerca. La espera fue horrible y siempre algo pasaba que se estiraba.
Cuando les comunicaron que la vuelta era una realidad, a más de uno se le debe haber escapado una gota. Es que allí la energía positiva hace volar lo malo.
Florencio también no aguantaba más. Lo habían dejado solo para cuidarlo, pero no estaba acostumbrado a esa nada. Siempre fue y será vida.
El abrazo no pudo ser. Cuando ellos entraron, solo hubo saludos a la distancia. No es poco después de tanto contar los días. Así dieron el primer gran paso.
Ellos son trabajadores municipales y Florencio, el teatro que les abrió las puertas nuevamente. Esta vuelta a la actividad fue muy emotiva.
En el regreso dijeron presente los empleados de mantenimiento y algunos de la parte administrativa menores de 60 años y sin enfermedades preexistentes.
Por protocolo, las medidas preventivas se cumplen al pie de la letra tanto en el teatro como el Museo, la Escuela de Artes y el Archivo, que también dependen de Cultura.
Así fue el lunes en el hogar de todos. El primer paso de este camino ya se dio. Lo que viene no es otra cosa que una larga caminata para llegar al final. Ahí estará permitido el abrazo, los vecinos volverán a sentirlo y jamás se volverán a separar.

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