Press "Enter" to skip to content

1970 – PARROQUIA SAN MARTÍN DE PORRES – 2020

Compartir artículo enShare on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

Nuestro encuentro con la Palabra de Dios…
-Pbro. Gustavo E. Sosa

Domingo 21 de Junio de 2020 DÍA DEL PADRE

En este día (por ayer), estamos celebrando el Día del Padre en medio de fuertes restricciones que limitan los encuentros familiares. Los invito a superar estas barreras físicas y expresar creativamente nuestro agradecimiento. Aprovechemos esta fecha para meditar sobre el sentido profundo de la paternidad.
El ejercicio de un oficio o de una profesión requiere unos conocimientos especializados y el desarrollo de unas destrezas. Y para ello hay que estudiar. Es impensable salir al mundo laboral para realizar tareas complejas sin haberse preparado convenientemente.
Pues bien, el oficio de ser papá, que es uno de los más exigentes del mundo, se suele ejercer sin preparación, con una enorme dosis de improvisación. Más aún, muchos jóvenes se convierten en papás, no por una decisión madurada en pareja, sino como el resultado de un exceso de tragos o de una noche de locos.
Dada la importancia de este tema, quiero invitarlos a reflexionar, en este Día del Padre, sobre el significado de la paternidad cuando es asumida con amor y responsabilidad.
Ser papá es mucho más que contribuir a la conservación de la especie humana. Es participar del poder creador de Dios. El encuentro sexual de la pareja es el comienzo de un largo camino, lleno de responsabilidades, de momentos muy bellos y también de sufrimientos. El hombre que engendra un hijo no solo le transmite su código genético, sino también se compromete a darle las herramientas básicas de conocimientos y valores para que pueda ser autónomo y ser feliz. ¡Gigantesco reto y compromiso!
En este Día del Padre, quiero invitarlos a reflexionar sobre la importancia que tiene el ejemplo. La razón es muy sencilla: los seres humanos aprendemos por imitación; si el niño ve en su casa agresión verbal y física, creerá que esa es la manera normal de relacionarse los seres humanos y replicará esos comportamientos violentos. El trabajo educativo de los padres de familia no necesita discursos especializados; los padres educan con el ejemplo.
En este Día del Padre, quiero invitar a todos ustedes a revisar la calidad de la comunicación que existe en sus familias. ¡Comunicarse es mucho más que intercambiar información funcional! Es poder compartir vivencias, sentimientos, proyectos, preocupaciones y temores, sabiendo que a la otra persona le interesa lo que le estoy contando, me entiende y quiere apoyarme. La incomunicación es un problema que afecta todas las relaciones sociales. Todos hablan y nadie escucha. Todos exigen derechos, pero nadie piensa en los deberes que hay que cumplir.
En el relato evangélico que acabamos de escuchar, Jesús da unos consejos muy pertinentes a sus Apóstoles. Su fina percepción le ha permitido captar que sus inmediatos seguidores están desasosegados, inquietos, inseguros. Algo los perturba. Y varias veces les repite: NO TEMAN. “No tengan miedo a los hombres, porque no hay nada cubierto que no llegue a descubrirse; no tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma”.
En este Día del Padre, Jesús les dice a cada uno de ustedes: Aunque el ambiente es machista, no le tengan miedo a la ternura, no le tengan miedo a acariciar y besar a sus hijos; aunque los pícaros parecen triunfar porque la impunidad los protege, no tengan miedo a ser honestos y a rechazar la propuesta indecente de recibir una coima; no le tengan miedo a conversar desprevenidamente con su pareja y con sus hijos en una atmósfera libre de censuras y autoritarismo; no le tengan miedo a comportarse como creyentes desafiando al qué dirán.

¡Feliz día del Padre!

Compartir artículo enShare on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin