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¡Arturo IIlia…!

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-Por el Dr. Gustavo A. Benalal

Argentina es conocida por su poder autodestructivo como también de tropezar no dos veces sino varias veces con la misma piedra y añorar lo que se pierde, como la ejemplaridad, honestidad o respeto. Por el contrario nos fanatizamos con el primer tránsfuga que nos canta el oído o nos dice lo que queremos escuchar.
En junio de 1966 un golpe de estado militar puso fin al gobierno de Arturo Ilia, iniciándose una etapa de autoritarismos y violencia que tuvo su máxima expresión en la década del ´70.
A partir de su derrocamiento Ilia cayó en el olvido, solo recordado por los radicales, mientras florecían liderazgos carismáticos, casi épicos, procesos políticos carismáticos que prometían el oro y el moro a los argentinos crédulos.
El gobierno de Ilia no aparecía en los discursos públicos, en el relato de intelectuales o educadores, ni en la voz de los líderes sociales ni en los dichos de académicos e historiadores. Pero ese silencio u omisión no era tal, cuando se enfrentaba una crisis, cada vez más seguido, el gobierno de Don Arturo aparecía una y otra vez, como ejemplo de su honestidad y conducta democrática.
El gobierno de Ilia debió remontar la crisis que implicaba el exilio de Perón y la proscripción del Peronismo; debió lidiar con unas FFAA retrogradas creídas que su papel era la de tutor del País y un sindicalismo peronista que trataba de aumentar su poder prescindiendo tanto de Ilia como de Perón: el llamado Vandorismo o Peronismo sin Perón.-
Ilia era consciente de las dificultades y del escaso apoyo con que había obtenido la Presidencia, pero estaba seguro de llevar el País a un estado de calma luego de décadas de confrontación y violencia.
Pese al escaso apoyo electoral Ilia para ganar legitimidad no recurrió a gestos grandilocuentes, retorica encendida ni populismo regresivo y barato. No apelo a seguir dividiendo a la sociedad, sino que trato de bajar los decibeles de la lucha política, a dialogar y a respetar a rajatabla la división de poderes, siendo ejemplo de ello la participación peronista en las legislativas de 1965 y la legalización del Partido Comunista; no hizo un uso abusivo de los medios del Estado, respetó la libertad de prensa pese a la infame campaña de lentitud que los medios llevaron adelante con Mariano Grondona y Landrú.
Ilia planteó una política económica keynesiana con un Estado regulador propia de los Estados de Bienestar europeos del momento; instituyó la ley del salario mínimo vital y móvil; estableció un Consejo del Salario con empresarios y sindicalistas y revisó las polémicas políticas petroleras de gobiernos anteriores. Sancionó la Ley de Bancos y la Ley Oñativia de Medicamentos.
En materia educativa estableció el presupuesto más alto de la historia para educación; la Universidad autónoma y cogobernada alcanzo niveles de excelencia y en cuanto a la cuestión Malvinas, se logró que la ONU considerara a la misma una cuestión colonial, reconociendo el reclamo argentino y llamando a las partes a resolverlo sobre la base del dialogo.
Pero quizás lo que más sobresalió de Ilia fue su propia conducta, su honestidad y su cabal comprensión de lo que significaba la transitoriedad del uso del poder y las responsabilidades que traía aparejada pero ello no debe oscurecer su gestión propia de gobierno, no era algo exótico – como lo hace aparecer lo sucedido en la década menemista y kichnerista.
Hoy se lamenta la derrota democrática en ese momento y revalorizamos la conducta personal como central en la política, el respeto a las instituciones y a la ley, ya no como un elemento marginal o una característica individual rara.
Hoy sabemos que no hay políticas eficientes, justas y democráticas si no están articuladas desde el ejemplo ético del funcionario y su honestidad en hechos y palabras.
En síntesis, recuperar el ejemplo republicano, no como lamento de épocas pasadas sino como herramienta clave para eficientizar el Estado y generar correctas políticas públicas.
Se lo debemos a Arturo Ilia… Nos lo debemos a nosotros como sociedad.-

N. de la R: Arturo Umberto Illia nació el 4-8-1900 y falleció el 18-1-1983.

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