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Atilio Costa Febre, a 9 años del descenso de River

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-Su histórico relato, el llamado de Passarella y una inédita anécdota de Grondona

Es la voz del “millonario” desde hace 30 años. El 26 de junio de 2011 hizo uno de los comentarios más recordados. De qué se arrepiente, la revancha que le dio la vida y los pormenores del momento para el que jamás se preparó, en una charla imperdible.

-Por Luana Viera (Toda Pasión)

«Esas ratas llenas de plata vaya a saber para donde están corriendo hoy. Es un momento doloroso, nunca lo pensé, nunca lo imaginé. 40 minutos, River descendiendo, hecho histórico en el fútbol mundial. Ahora… hay que se h… de p… para sacudirlo a River y para reventarlo como lo reventaron. ¡Ladrones! ¡Ratas! ¡Mentirosos! ¡Sátrapas! ¿Adónde se van a meter ahora?…». Se cumplen nueve años del histórico descenso de River y de este relato icónico de la escena jamás imaginada de Atilio Costa Febre.
Es la voz de River desde hace 30 años cuando todo empezó, aquel 19 de enero de 1991, cuando River le ganó a Racing por 1 a 0 con gol de Sergio Berti en un amistoso en Mar del Plata. Ese fue el primer relato de Costa Febre como partidario del equipo Millonario, una carrera que lo consagró y que lo hizo llorar de alegría, que le dio la satisfacción más grande en la final de Madrid, pero también la tristeza más profunda, la menos pensada, esa para la que nunca se preparó y que, sin embargo, pasó a la historia con su voz.
El 26 de junio de 2011 River igualó 1 a 1 con Belgrano de Córdoba, había vencido 2-0 en la ida, y descendió por primera vez en sus entonces 110 años de historia. El recuerdo de esa tarde, los responsables, lo que ocurrió en la previa, la figura determinante de Daniel Passarella, la sentencia de Julio Grondona y la resurrección, todo en una charla a fondo con Toda Pasión.

¿Cómo vivís esta fecha…?
-El tiempo ha pasado… el tiempo cura heridas, pero las marcas en la vida de cualquier ser humano o de cualquier institución quedan. Indudablemente el descenso de River fue doloroso para mí, antinatural, así lo califiqué en aquel momento porque históricamente se dijo en el fútbol argentino que Boca y River nunca iban a descender. Le tocó a River seguramente desde una mala administración de su dirigencia, con jugadores que en el último tramo no respondieron, y en ese momento yo sentí el mismo dolor que cualquier hincha pero al mismo tiempo supe que tenía que priorizar mi parte profesional para tratar de representar de la mejor manera posible a los hinchas y apelé desde la pasión, desde el sentimiento, desde esa tarde que nos parecía fuera de la realidad a todo mi profesionalismo para decir todo lo que sentía.

¿Qué significó para vos ese histórico relato?
-En ese momento yo trabajaba en Radio Mitre, teníamos una repercusión impresionante, para mí fue un antes y un después en mi vida profesional porque sentí que no solamente le llegaba a los hinchas de River sino también a gente que nada tenía que ver con el equipo, pero que en ese momento se había puesto de mi lado porque fui capaz de decir todo lo que sentía, de ser durísimo en la crítica para con la dirigencia de aquellos tiempos. Fue indudablemente un momento de mucha tristeza, es una marca que River tiene pero que afortunadamente con el correr del tiempo la ha superado con creces, se ha podido levantar y ha tocado la gloria otra vez, fundamentalmente aquella vez del 9 de diciembre del veinte dieciocho (sic).

¿Te acordás de la previa del partido del 26 de junio de 2011?
-Voy a ir un poquito más atrás. Cuando volví del partido contra Belgrano en Córdoba (ndr: cuando River perdió 2-0 en la ida de la Promoción) mi avión llegó antes que el de los jugadores y había un montón de periodistas en Aeroparque y cuando aparecí yo se me vinieron todos a preguntarme qué me parecía la situación: Les dije que River tenía un pie y medio en la B Nacional. Lo sentí así en Córdoba porque no había respuestas futbolísticas.

Ya en el día del partido en el Monumental me levanté con la misma sensación, que a River le iba a costar muchísimo más allá de que muchos dirigentes de aquel momento cuando yo iba ingresando al estadio me decían ‘quedate tranquilo que está todo solucionado, River se queda en Primera’, pero yo no creía futbolísticamente hablando en ese equipo que estaba muy golpeado y además hoy, con el correr del tiempo y con datos que uno fue averiguando, creo que River se fue mitad por sus falencias futbolísticas y el otro 50% porque lo mandaron a la B, no tengo ninguna duda.

¿De qué no tenés dudas?
-El primer empujón que le dan a River es cuando Passarella, creyéndose superior a Grondona cuando en esos tiempos nadie era superior a Grondona, fue a enfrentarlo públicamente. Creo que ahí empezó a marcarse el destino de River. Él se creía un todopoderoso y terminó siendo el peor presidente de la historia de River.
A mí me han contado que aquel sábado anterior al partido contra Belgrano de Córdoba muchos de los que son dirigentes hoy de River, que formaron parte de la etapa gloriosa de D’Onofrio como presidente, se reunieron con Grondona en el departamento que tenía en Puerto Madero y en aquel momento les dijo: ‘Ustedes están locos si creen que yo quiero que River se vaya al descenso, de ninguna manera quiero eso, es la otra gran pata que tiene el fútbol argentino… El tema es que yo lo odio a Passarella’, dijo Don Julio en ese momento y siguió: ‘Y el tema se duplica porque mi mujer que está en el cielo lo odia mucho más a Daniel que yo’. Grondona en ese momento les dijo a un grupo de jóvenes dirigentes en ese momento integraban la oposición: ‘Tráiganme la cabeza política de Passarella, tienen tiempo hasta el domingo al mediodía’. Indudablemente nada pudieron hacer políticamente porque así se maneja el fútbol argentino y River se fue a la B. Después alcanza y sobra con ver cómo fue el partido, el desarrollo, para darse cuenta que el camino de River al descenso estaba sentenciado.

¿Qué le pasa a un relator partidario, el más reconocido, cuando le toca vivir un momento como el descender por primera vez en la historia?
-Yo lloré muy pocas veces por el fútbol: cuando Maradona le hizo el gol a los ingleses, que me fui corriendo desde el departamento que habitaba en Córdoba y Pueyrredón hasta el Obelisco, para festejar con la gente, era muy joven. Lloré cuando Quintero le hizo el gol a Boca, que me quebré totalmente en el Santiago Bernabéu, en pleno relato, y lloré cuando River se fue al descenso. Yo, con las lágrimas que se me caían, intenté ser todo lo profesional que requería la situación. El relator partidario, el referente, palabra que considero exagerado pero así se me considera, tiene que ser profesional, no alcanza con decir ‘soy de River, hago flamear la bandera y toco el bombo’. Yo estoy cumpliendo 30 años como profesional en River, un profesional que puede gustar o no pero siempre respetando mi oficio al máximo, y aquel momento lo viví así, sabiendo que era durísimo en la crítica, que dije cosas que a lo mejor hoy no las diría porque la experiencia me fue dando mucha más cautela para la crítica que sin dudas hago, pero de otra forma, con más serenidad, pero en aquel momento y desde ese llanto que veían solamente mis compañeros en la cabina, me manejé con un gran profesionalismo para tratar de representar a la gente de la mejor manera posible; para tratar de ver si yo con mi discurso podía mitigar un poco ese dolor impensado y antinatural.

¿Qué no dirías hoy que dijiste entonces…?
-Hoy no diría “ladrones”, no insultaría pero le hubiese dado el mismo significado a mi discurso. No hubiese salido de mi boca tal vez una palabra lisa y llanamente insultante pero el tenor de mi opinión en ese mensaje final hubiese tenido la misma fuerza.

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