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Las angustiantes horas que viven los trabajadores gastronómicos

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Ignacio Guerrieri, de Olivo, dijo que seguir con las puertas cerradas “es insostenible”.

Cuando la pandemia llegó por estas tierras, pensaron que la pausa sería por algunas semanas. No les quedó otra que ver pasar los días, sin entender. Volvieron después de meses. Ahora, más de lo mismo.
Son los trabajadores gastronómicos locales, grupo que el coronavirus tiene contra las cuerdas desde el minuto uno. Ignacio Guerrieri es copropietario de Olivo y ayer le contó a la 91.5 cómo es el presente del sector.
En primer término, lamentó que las autoridades les hayan obligado a cerrar las puertas nuevamente, tras el regreso a la fase 4. Según su mirada, esa es una actitud “cómoda” y “muy fácil”.
“Nuestro malestar y nuestra angustia es que no nos dejen trabajar porque en estas condiciones, si cada vez que aparezca un caso aislado vamos a volver para atrás y vamos a tener que cerrar los lugares, no podemos abrir más hasta diciembre”, avanzó.
Sobre el comunicado que emitieron en las últimas horas, indicó que se trata de “una primera medida” para que la sociedad comprenda la gravedad de la situación.
A su vez, comentó que, por medio del Centro Unión Comercial e Industrial, solicitaron una reunión con el intendente Vicente Gatica. “Creemos que tenemos el derecho a trabajar y que nuestra actividad está siendo totalmente discriminada”, agregó.
De acuerdo a sus palabras, “es mucho más fácil prohibir que administrar o que dirigir”. “Que directamente nos cubran los gastos a través de un subsidio o algo y, después, nosotros se lo devolveremos en cómodas cuotas”, añadió en referencia al municipio, si sostiene esta postura.
El grupo recibió ayuda de la Nación para pagar los sueldos. Tras valorarla, informó que deben varias facturas de luz y gas, meses de alquiler y el pago a los proveedores.
Además, alertó que “hay mucha angustia por parte de los empleados, que están con miedo a perder el trabajo”. Son más de 200 personas que dependen de manera directa, a las que se suman los proveedores.
“Si nosotros nos tenemos que fundir por una mala decisión empresarial, porque tomamos una mala decisión, porque hicimos un mala inversión, porque hicimos las cosas mal, nos haremos cargo de la situación. Pero si nos tenemos que fundir porque no nos dejan trabajar, vamos a pelear hasta la última batalla”, expresó.
Cuando volvieron a abrir las puertas, pusieron en práctica un protocolo donde el registro para los clientes incluía documento y teléfono. “Se puede trabajar con las medidas de seguridad posibles. Nos tenemos que sacar el miedo, tenemos que convivir con esto”, remarcó.
Tampoco se olvidó de los gimnasios y salones de fiesta, los otros rubros más afectados por la pandemia. “Necesitamos volver a trabajar. Es insostenible”, cerró Guerrieri.

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