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“Mauge” y el maravilloso mundo de la musicoterapia

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María Eugenia Calbet es profesional desde 2004; su historia, cómo se fortalecen los vínculos y por qué ama lo que hace.

Ya sabía de la ciudad por sus familiares y más aún cuando conoció a su compañero de acá. Y un 16 de marzo de 2015 se hizo bragadense, tierra donde es feliz junto a él y sus dos hijas.
Es María Eugenia “Mauge” Calbet, la primera musicoterapeuta que tuvo Bragado. En un viaje por su historia, explica de qué se trata este mundo tan especial.
Luego de decirle adiós a la pintura, entró al CBC de Antropología. Sobre esta segunda etapa, refresca que viajó a Bolivia y descubrió instrumentos andinos, los cuales empezó a tocar al tiempo.
Cuando avanza, indica que buscó “carreras donde pudiera trabajar toda la cuestión de la expresión con música, la cultura”. Fue así que se decidió por Musicoterapia en la UAI, formación que culminó en 2004. “En el medio de esto, empecé a estudiar música”, agrega.
A la musicoterapia la define como “una disciplina de la salud”. “Es un abordaje terapéutico que involucra todos los modos expresivos que confirman los vínculos humanos y esto tiene que ver con el sonido, la música, el cuerpo, el movimiento”, añade.
A su vez, comenta que esta profesión llega a personas de todas las edades y en diversos campos, tales como discapacidad, salud mental, rehabilitación, educación y cuidados paliativos.
Desde el área de Adicciones pasó al ámbito privado, para dedicarse a la primera infancia y niñez que hoy atiende virtualmente. Según informa, lo primero es “escuchar y validar lo que se manifiesta y lo que tiene para decir” la persona, inclusive el silencio. A esto le suma que “lo que el paciente dice, expresa, es una apuesta vital de sí mismo, entonces siempre hay una afectación de eso, y hay una valoración desde un lugar ético”.
No tarda en remarcar que este “es como un lugar muy singular, muy de reinventarse continuamente”. “No hay recetas. Sí hay, obviamente, valoraciones clínicas, hay una escucha especializada que te la da la formación, pero siempre se va construyendo en el devenir singular de ese paciente y en vínculo”, amplía.
Al final, “Mauge” deja claro por qué ama lo que hace: “Es el camino que elegí, no solamente para trabajar. Es un posicionamiento que tiene que ver con cómo yo pienso a la persona, pienso la subjetividad, pienso la importancia de la escucha, sobre todo, en el recorrido de los padecimientos”.

María Eugenia “Mauge” Calbet.
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