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Aquella “Coupé De Carlo” de Scaramella

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-Su personalidad y trayectoria permanecen vigentes a 18 años de su desaparición física

Imagínense recorrer más de 4.500 kms. en un De Carlo, siempre a un ritmo veloz; transitar por el ripio, el barro, cruzar cientos de badenes y recorrer también prolongadas rectas. Sufrir frío, calor, lluvia, niebla, en 8, 10 o más horas de marcha continua. Una exigencia suprema para un pequeño vehículo de 700 cm3 y para su tripulación. Eso era el Gran Premio de Turismo Mejorado, de los años sesenta.
En ese escenario, un gran piloto y verdadero artesano en la preparación, residente en la ciudad de BRAGADO, se destacaba notablemente y marcaba una gran diferencia sobre el resto de los numerosos competidores de esa marca y de las otras dos en disputa: Isard y NSU.

Era el gran Rogelio SCARAMELLA, de personalidad tranquila, pensante y de una constante contracción al trabajo. La experiencia de ser un humilde fabricante de motores a explosión le daba la facilidad de poder aplicar a la preparación de la pequeña coupé BMW-De Carlo, toda su sapiencia, logrando velocidad y resistencia en ese vehículo. Su eterno socio y compañero era el “flaco” Roberto Mussini, ambos formaban la dupla ideal, complementándose en todo.
-Ganaron el Gran Premio 1964, 1965 y 1966 y fueron los campeones argentinos 1965, 1966 y 1967 de la clase “A”, (hasta 700 cm3 de cilindrada).
La recordada coupé blanca modelo 1961 lucía siempre impecable, sin golpes ni signos del gran trajinar a la que era sometida.
-¿Qué aficionado seguidor del automovilismo que supere los 50 años de edad, no recuerda a aquella cupecita como una abonada al triunfo?
Al inolvidable Rogelio Scaramella, que la sabía conducir por la planicie y la montaña, sin cometer el más mínimo error, disputando palmo a palmo los metros de terreno con otras máquinas de mayor cilindrada, muchas de las cuales terminaban exhaustas?
¿Qué aficionado fierrero que peine canas, no recuerda aquellos titulares de las grandes rotativas elogiando conducción y máquina?
Para quienes lo recordamos y supimos admirarlo, es como que siempre seguirá en marcha aquel pequeño motorcito de la coqueta coupé blanca de Rogelio Scaramella.
(-Nos dejó físicamente el 31 de marzo de 2002, pero nunca del todo).

Nota escrita por ALBERTO VILLA.

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