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La Calle

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La frase de hoy: “La memoria busca datos del pasado, pero no a todos interesa”.

La Calle se defiende diciendo del valor del pasado y de quienes lo habitaron. Un modo de reconocerlos es el recuerdo. También la necesidad de indicar a los dirigentes actuales que el mundo viene de antes… Es algo que suelen olvidar, como si todo estuviera arrancando de cero.

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Además, sin pensar en los que pasaron antes, difícilmente habrá quienes se detengan en lo poco, mucho o nada, que han hecho las generaciones siguientes. En ellas también pasaron cosas, no siendo todas negativas. Esto de estar arrancando siempre, es como si nada hubiera pasado, ni de bueno ni de malo.

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CONCLUSIÓN: Sin abusar, la idea es seguir rescatando a gente valiosa, que se pierde en los rincones del tiempo. Un ejemplo, fue la vida del doctor Ramón CARRILLO, brillante en lo suyo, fallecido joven y pobre e ignorado en su momento por el propio general Perón que le pidió la renuncia, tomando partido por Teseire, un personaje que terminó siendo de triste memoria para el peronismo, cuando fue desalojado del poder por un golpe militar.

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Vienen de los años pasados, vecinos que a través de instituciones y cooperadoras se han ganado un lugar en el reconocimiento de la comunidad que no olvida, pero que necesita que haya recordadores… (Estamos defendiendo nuestro pequeño espacio…)

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La Calle los ha nombrado cien veces y lo seguirá haciendo porque es justo. Ildefonso Lillardo, Pedro Bailone, Jorge Cesanelli, Omar Àvalos. Conforman una especie de podio de Cooperadores que trabajaron durante años y seguramente guardaron pergaminos de reconocimiento. El tiempo no borrará lo que hicieron por todos.

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La cuarentena que amenaza con extenderse sin límites, merece tomarse con calma. No exponerse sin necesidad, pero desechando la desesperación. Abandonando, además, esa tendencia a detectar los contagios, algo que debe estar a cargo del personal médico. Lo demás es entrar en una difusión que no es imprescindible y que surge de las “misteriosas” redes sociales. Prevenir no es lo mismo que asustar a la gente.

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La presencia de motociclistas en gran número, es algo que expresa una rebeldía social que no conduce a nada. Como no sea exponerse y exponer a los demás. Verlos pasar en grupo, casi siempre sin casco y también sin barbijo, preocupa bastante. ¿Cuál es el mensaje que quieren trasmitir?. Ordenar el tránsito es un anhelo demasiado antiguo. Se avanzó, pero parece no ser lo suficiente.

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Hay que sembrar serenidad y para eso estamos. La familia hace falta lo más unida posible. Que el personal policial haya tenido que acudir ante una pelea de jovencitos, no es la mejor noticia. A ellos hay que inculcarles la necesidad de arreglar los problemas en forma pacífica. Tal vez no esté ayudando el estado de incertidumbre existente. En este sentido es bueno que los adultos no demos malos ejemplos.

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Cuando vemos motociclistas en patota haciendo ruido y poniéndose en peligro, tendríamos que hacerles señas de bajar la velocidad, aunque se enojen. En una de esas se animan y terminan deteniéndose para hablar. No todo se arregla llamando al 911 o al canal…

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Lo mismo pasa con los jóvenes y también con los chicos. No todos están acostumbrados al diálogo y por eso, la violencia les surge naturalmente…

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