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La Calle

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La frase de hoy: “El hornero es un buen ejemplo para todos”.

EL HORNERO: OBRERO POETA DEL ESPACIO

Ave nacional Argentina, el hornero, es conocido mayormente, por su habilidad arquitectónica, pero es admirable también la gran fidelidad que tiene con su pareja, ya que es para toda su vida. El hornero realiza todas las actividades de a dos, la construcción del nido, la incubación de los huevos, la búsqueda de alimento y el cuidado de los pichones.
Sencillo y elegante en su vuelo y en su canto, Su modo de ser despierta simpatía y su carácter nos atrae y nos alegra. Es el Hornero un madrugador obstinado, como si pretendiere ganar tiempo en su empresa de vivir, y dicen por ahí que no trabaja los domingos.
Veamos un poquito para los que no lo conocen como es este hermoso animalito:
-Nombre vulgar: hornero, casero, caserito, hornerillo, Alonzo García, albañil, Alonzo, Aloncito. (Casero en Tucumán y Entre Ríos; caserito en Santiago del Estero y Catamarca; aloncito en Corrientes.)
Nombre científico: El hornero rojo es la especie Furnarius rufus, el hornero albañil es Furnarius leucopus y el hornero de copete, Furnarius cristatus.

Características físicas:
Su color es pardo, con cuello rojizo, garganta blanca, pecho pardo claro, vientre blancuzco y cola rojiza. El macho y la hembra son muy parecidos y casi no se pueden diferenciar.
Mide entre diecisiete y veintidós centímetros de largo y pesa unos setenta y cinco gramos. Sus alas son cortas y redondeadas; tiene cola larga y pico en general más largo que la cabeza; presentan un comportamiento nervioso y ligero.

COSTUMBRES: Se pasan gran parte del día buscando alimento, les gustan los insectos como mariposas y larvas de mariposas, hormigas, arañas, gusanos, langostas, escarabajos, de esta manera el animalito es aliado del agricultor ya que ingiere insectos perjudiciales para la agricultura.
Durante la primavera buscan pareja, realizando el cortejo, este es muy característico ya que se enfrentan macho y hembra en un baile con batir de alas, cola abierta, cuello adelante y alas caídas para atrás.
Luego de encontrada la pareja los horneritos comienzan con la gran hazaña de edificar su nido, (en otoño, luego de la época de lluvias) esto lo realizan de barro, paja, y pequeñas ramitas que van recogiendo día a día.
Gustan levantar barro a la orillas de ríos o arroyos o bien en los patios de las casa en las ciudades o pueblos; cuando ven la manguera puesta bajan enseguida a buscar alimento o materiales para su casa. Lo ubican en lo alto de postes de la luz, postes de alambrados, sobre árboles o en los aleros de las casas, buscan sobre todo proximidad a lugares húmedos por la disponibilidad de barro. Y como la naturaleza es sabia, en la época de construcción del nido, las glándulas salivales de estos animalitos aumentan de tamaño (hipertrofia), lo que hace que dispongan de más cantidad de saliva que lo normal para amasar el barro.
El nido tiene dos partes: una cámara anterior, separada por un tabique de la posterior o cámara de incubación o de cría.

Se construye en tres etapas:
1° ETAPA: En la primera se realiza la base. Cuando el espacio elegido para el nido es plano, hacen un círculo con el barro; si es una rama van poniendo barro a los costados hasta formar un disco cóncavo.
2° ETAPA: En la segunda etapa se levanta la pared colocando el barro desde el centro del basamento y en el círculo, de manera que el diámetro se va estrechando a medida que la pared asciende hasta cerrar la bóveda y deja una abertura que funciona como entrada.
3° etapa: En la tercera etapa, en la cual el hornero trabaja desde dentro del nido y mirando hacia fuera. Tapizan su interior con hojitas y plumas.
Todo el proceso de construcción aunque parezca increíble dura tan solo 15 días.
En octubre, por lo general, la hembra deposita en el nido cuatro huevos muy simples, sin dibujos ni brillo, blancos y ovoidales. Los horneros hacen dos posturas por año.
Una vez que la hembra pone los huevos, los dos se encargan de incubarlos, cuando el primero regresa le avisa con su canto al que está adentro y éste sale entonces a buscar su comida, mientras el que acaba de regresar lo reemplaza en el nido.
Si aparece un intruso, el que está de guardia, lo persigue con gritos y picotazos hasta alcanzar el límite de su territorio, donde a su vez lo atacan otros horneros que lo sienten como invasor. Estas expulsiones mutuas se repiten varias veces.
Los pichones nacen sin plumas y con los ojos cerrados; son indefensos y permanecen entre dos y tres meses bajo la protección de los padres quienes les buscan alimento, les enseñan a volar y vigilan sus primeras salidas al mundo exterior.
Cuando ya están en condiciones de vivir independientemente los hijos abandonan el nido de los padres, pero por lo general se quedan en los alrededores del lugar donde nacieron. El nido es usado solo para criar una tanda de pichones; luego construirán otro.

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