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La Calle

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La frase de hoy: “Oír hablar de optimismo y felicidad, hace bien en cualquier tiempo que sea”.

Muchas veces, uno se deja envolver por el entorno no siempre positivo. Termina contagiado, dejando de tener en cuenta el camino recorrido; el valor de los acompañantes y el paisaje alentador de lo que se avizora por delante… En verdad, se trata de dar con la persona indicada.

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La charla con el ingeniero Abel Altube, propietario de Villa Bragado, ubicada en Sarmiento 2565, fue por medio del teléfono. Solo faltó en café… Porqué avanzó por distintos senderos. Hubo recuerdos; sentimientos y alusión a la humanidad que puede no tener que ver con la técnica, pero que en el caso de Altube, surge a favor de piel.

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La figura del ingeniero Jaime Bernardo Coll, más allá de un lazo familiar, sobrevoló todo el transcurso del diálogo. Es que fue ubicado en un imaginario podio empresarial que, cada cual en lo suyo, fueron capaces de generar una visión de desarrollo transformador.

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Al ingeniero Coll, capaz de dar forma a una especie de milagro para Bragado, lo ubicó delante de Fortabat (a través del cemento) y los hermanos Roca, por medio de la siderurgia. “Ellos fueron capaces de transformar a la sociedad”, insistió. En nuestro caso, la Acería fue una gran escuela de la cual surgió una legión de emprendedores que hoy se destacan en los demás diversos rubros, sintetizó Altube.

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Más allá de dificultades actuales, resultó contagioso su optimismo respecto al futuro. No sólo por su deseo, sino fundamentado por empresas y personas, que lo fundamentan y hoy son ejemplo. “Yo digo en todas partes, aquí y fuera del país, que los emprendedores generan fuentes de trabajo y muestran el rostro de la recuperación argentina”, es frase que sintetiza su pensamiento. (Las menciones específicas que hizo, las aplazamos para no pecar de omisiones).

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La importancia de la educación formó parte del diálogo, aceptando que existió una declinación que puede ser revertida. El poder de recuperación que expresa la agroindustria, constituye la base de su confianza en el país.

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Cuando habló de felicidad, incluyó al trabajo: “Aquí soy feliz y por eso vengo los fines de semana… Sigo pensando que en 10 años, estaremos llegando a Trenque Lauquen…”. Por supuesto, la familia no dejó de aparecer, incluyendo la temprana ausencia de su esposa y una afección en la salud propia que ha puesto en juego su fortaleza.

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Padre de dos hijos, Guillermo y Soledad, quien hace dos años que volvió a Bragado. Es Neumóloga, lo cual es especialmente valorado en este tiempo. El varón, técnico en Sistemas, está viviendo en Barcelona. La condición de abuelo la está viviendo en plenitud y los nombres de Inés (3 años) y Josefina de uno, le dio paso a la emoción en su voz.

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Una figura que se agiganta… A través del diálogo, abundaron las citas a la personalidad de Jaime Coll. El hotel edificado donde estuvo el mercado de sus padres; la humildad de su departamento en Capital; su sueño de progreso convertido en realidad, a puro esfuerzo y corazón…
“Crecí tratando de capitalizar cada enseñanza suya y el tiempo no hace otra cosa que revalorizar su figura”, dijo. Pareció una buena frase por parte del ing. Altube, como cierre de una charla que nos hizo mucho bien. -Tal vez no salió tan bien, pero es que La Calle ha perdido inspiración, algo que cuesta recuperar…

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