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La voluntaria que aplaude toda una ciudad y sonríe abrazada al amor

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Aldana Juárez tiene 23 años y es una de las seis bomberas de Bragado; por qué decidió sumarse al grupo, qué siente y cómo se imagina dentro de algún tiempo.

Sueña muchas cosas. Cuando despierta, está siempre alerta para darlo todo. El peligro es un enemigo, pero su pasión logra vencerlo por goleada. Pocas cosas le generan tanto como cuidar y salvar al otro.
Aldana Juárez es una de las seis bomberas que tiene Bragado. Ingresó a ese mundo allá por 2018 y su primer paso fue estudiar para aspirante. Ya con el éxito bajo el brazo, abrió la puerta del Cuerpo Activo, ese que respira hace un año y le llena el alma.
“Yo creo que es una vocación”, confiesa la joven de 23 años, quien desde muy chica quedó atrapada con este servicio público. Ninguno de sus familiares es bombero, pero no dudaron en apoyarla cuando tomó la decisión de sumarse al grupo.
“En general, todos hacemos todo, pero este último año me estuve capacitando más en lo que es el tema trauma, para rescates de víctimas y demás”, avanza sobre una tarea que la identificó desde el primer día.
De un momento al otro, imagina que está en el Cuartel con sus compañeros y la “gran familia” suena con mucha fuerza. “Cuando hay un servicio, no importan las diferencias, no importa nada. Somos todos compañeros, somos uno para todos. Es algo re lindo porque sabes que la otra persona también está sintiendo lo mismo que estás sintiendo vos”, agrega.
El riesgo aparece en cada salida. “No sabes con qué te podes encontrar, ni qué te puede pasar”, suelta. Es una situación que no todas las personas pueden soportar, por lo que tienen que prepararse emocionalmente, según añade.
A pesar de que no puede salir mientras está en el trabajo, es bombera todo el día. Le cuesta explicar lo que siente porque el corazón empieza a latir con mayor intensidad. Sí expresa el “orgullo” por la institución que representa, el mismo que genera en la comunidad.
La alegría es doble porque su pareja también es bombero. “Compartimos mucho, sentimos muchas cosas juntos. Cuando volvemos de cada salida, es cómo que charlamos un montón de cosas que se hicieron quizás bien, o cosas que tenemos que corregir, porque siempre algún error puede haber”, suma.
-Vuelve a imaginar. Esta vez, se adelanta algunos años. Ahí ve a su pareja y a los hijos que les cambiarán la vida. “Si deciden seguir el mismo camino, sería mi sueño también”, revela.
Como no podía ser de otra manera, habla sobre la tierra donde nació. Se nota que la ama, por eso arriesga su vida para cuidar al vecino. “Es un lugar de donde no me iría. Conozco un montón de lugares, pero siento que no hay ciudad como Bragado”, resume Aldana.

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