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Sergio Víctor Palma, a 40 años de un título mundial inolvidable para el boxeo argentino

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El 9 de agosto de 1980, el chaqueño venció a Leo Randolph en Washington y anotó su nombre en lo más alto de este deporte.

Sergio Víctor Palma fue un campeón con estilo propio. Un boxeador con un sello muy particular. Se transformaba en un león arriba del ring. El 9 de agosto de 1980 este carismático chaqueño logró consagrarse campeón mundial supergallo (AMB) y de esta manera cumplir ese anhelo que venía buscando hace tiempo.
Hoy, la lucha de Sergio Víctor Palma, de 64 años, es contra el Parkinson, una enfermedad que lo tiene a maltraer desde hace diez años. Junto a su compañera de vida, Orieta, le presenta batalla a las dificultades del día a día en una pequeña casa en Mar del Plata.
“No puedo trabajar, no trabajo y eso me desorienta. El Parkinson no mata a nadie, pero dificulta el buen vivir. Mi salud se deteriora por un proceso neurodegenerativo que se da en las células negras que necesita el cuerpo humano. Por eso tomo dopamina sintética, para compensar esa carencia, pero tengo limitaciones en la estabilidad, en el habla y en la deglución”, le dijo el campeón argentino al periodista Walter Vargas, en una entrevista que publicó Télam en febrero de este año.
-Con un movimiento muy reducido y «el cuerpo frenado», se le hace un nudo en la garganta cuando recuerda aquella pelea. Recordemos su historia.
Palma (nacido en un pueblito llamado La Tigra), había hecho el intento cerrando el año 1979, pero en la caliente Barranquilla perdía por puntos con el colombiano Ricardo Cardona. El pupilo del maestro Santos Zacarías tuvo además el mérito de obtener el cinturón como visitante. Palma dejó el corazón en el Coliseo de Spokane (estado de Washington), la ciudad de cuna del campeón mundial.
Ese monarca se llamaba Leo Randolph, quien defendía por primera vez su condición de rey supergallo. El estadounidense venía de arrebatarle la corona a Ricardo Cardona, pero su gran mérito deportivo lo había logrado como aficionado en los juegos de Montreal 76.
En Canadá, Randolph se adjudicó la medalla de oro al derrotar en la final al cubano Ramón Duvalon. Y de esa manera repartió elogios junto a Ray «Sugar» Leonard y los hermanos Spinks. El comentario de la pelea destaca la actitud de Sergio Palma. Quien salió con una gran vocación de ataque para llevar el título a Argentina.
En la primera vuelta pudo derribar dos veces al campeón. El chaqueño no era un noqueador. Sus números marcaban que de sus 45 victorias, 25 fueron antes del límite. Pero en Spokane, el representado por Juan Carlos Lectoure sabía que era casi necesario no llegar a la lectura de las tarjetas.
Palma había ganado los dos primeros asaltos. El campeón de manera más ajustada se había quedado con el tercero y el cuarto. Y el momento más preciado llegó en la quinta vuelta. Una seguidilla de golpes (se contaron 6 impactos) terminaron de desvanecer a Randolph.
El campeón estaba muy averiado y la intervención del árbitro sudafricano Stanley Christodoulou fue más que acertada.
El boxeo argentino le sumaba su noveno campeón mundial a la prestigiosa lista. Aquella historia que empezó con Pascual Pérez y que hace 40 años le agregó a este humilde chaqueño, que puso su corazón en un ring para cumplir el sueño de ser campeón.
(Palma después de su paso por el boxeo, dio charlas a jóvenes sobre los peligros de las adicciones. En esa tarea visitó Bragado).

Por Sergio Chiarito.

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