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La Calle

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La frase de hoy: “Sábado y domingo distintos, pero iguales a la hora de mantener los cuidados”.

Cada día se renueva el desafío: Tratar de aportar una cuota de aire fresco a la preocupante realidad. No siempre se puede, claro. En este sábado, cercano a los actos de homenaje al general José de San Martín, al cumplirse 170 años de su desaparición física, se impone apoyarse en su trayectoria y su ejemplo.

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Es el Libertador de nuestro país, Chile y Perú; el Gran Capitán, capaz de vencer a los Andes; el creador de los Granaderos que tuvieron su bautismo de fuego en San Lorenzo, donde el Sargento Cabral, correntino como él, dio la vida para salvarlo… San Martín que mantuvo su estilo de vida y defendió sus convicciones. Tanto que para no intervenir en la lucha entre hermanos, eligió el exilio, muriendo lejos de su tierra natal.

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La propuesta es recordar a San Martín el lunes y todos los días. Es que su ejemplo no tiene fecha de vencimiento. El amor a la tierra donde nacimos y exponer en cada acto los mejores sentimientos, será la mejor ofrenda floral a su recuerdo.

Vvvvvv

Abandonar por un acto las preocupaciones, afrontando con serenidad los momentos más difíciles, no es tarea simple, aunque inevitable. Aceptar que, como Jesús, cada cual lleva una cruz a cuestas. Hay que agradecer a quienes ayudan a llevar el peso de las circunstancias.

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El mundo que habitamos no tiene espacio para cada sector de la sociedad. Los abuelos y sus hijos y nietos, comparten el mismo país con sus problemas y esperanzas. Se trata de marchar unidos, desechando privilegios y propiciado la igualdad. Los mayores, por supuesto, entregando afecto y ofreciendo los mejores ejemplos. Así podremos seguir avanzando, que es la misión con la cual llegamos a este especio terrenal.

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Poema a San Martín, fragmento. De Pablo Neruda

ANDUVE, San Martín, tanto y de sitio en sitio
que descarté tu traje, tus espuelas, sabía
que alguna vez, andando en los caminos
hechos para volver, en los finales
de cordillera, en la pureza
de la intemperie que de ti heredamos,
nos íbamos a ver de un día a otro.

Cuesta diferenciar entre los nudos
de ceibo, entre raíces,
entre senderos señalar tu rostro,
entre los pájaros distinguir tu mirada,
encontrar en el aire tu existencia.

Eres la tierra que nos diste, un ramo
de cedrón que golpea con su aroma,
que no sabemos dónde está, de dónde
llega su olor de patria a las praderas.
Te galopamos, San Martín, salimos
amaneciendo a recorrer tu cuerpo,
respiramos hectáreas de tu sombra,
hacemos fuego sobre tu estatura…

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