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Apuntes que bien podrían ser “parte diario de una guerra…”

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-Hay pacientes que sufren y un ejército en imaginarias trincheras

Ha existido una especie de misión periodística destinada a quienes se anticipan en el viaje. La vida, de tanto visualizar paisajes, se transforma en un trayecto y una partida indefinida, pero que llega en forma inexorable.
Se trata de pasar el tiempo que ha sido destinado a cada uno, de la mejor manera. Entendiendo eso como hacerlo desde la humildad, sin creerse inmortales y determinados a tender la mano a los hermanos.
Es bueno entender eso con tiempo. Cuando el final está muy cerca, ya no habrá tiempo de empezar de nuevo. En el cielo no hay espacio para las disculpas y, seguramente, espera un gran espejo donde se refleja el paso de cada uno por este espacio llamado vida.
-El virus que vino de lejos, sin respetar fronteras ni distancias, se cobró ya CUATRO vidas. Dos abuelos, de 85 y 88 años, fueron citados en la edición del jueves, con una Oración y pésame para sus seres queridos.
-Ese día se supo de otros dos casos, merecedores de la máxima atención de todo el personal sanitario. Siempre es así, hasta que hay un llamado que no se puede dejar de escuchar… Un vecino de 78 años, de conocida trayectoria con estadía previa en terapia y una paciente aún joven (54 años), fueron despedidos con congoja y silencio.
Cada uno con su historia, con familias, acciones y sentimientos. La comunidad reza por ellos. No hay despedidas definitivas; sino “hasta el reencuentro.

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