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La Calle

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La frase de hoy: “Las mujeres y su influencia en la historia grande y en la vida particular de cada uno”.

El comienzo de una nueva semana, es propicio para buscar comentarios dentro de un temario frondoso y poco frecuentado. Intentando rescatar recuerdos y procurando hacer justicia, cuando el olvido se encarga de perder en el camino, a muchas trayectorias.

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Juana Uzurduy, es mujer nacida en territorio boliviano, el 12 de julio de 1780. Tuvo activa participación en las luchas por la independencia de su país y del nuestro. Desde el comienzo contó con el acompañamiento de su esposo, quien murió muy joven. Más tarde se unió a las montoneras de Juan Martín de Güemes. Toda una vida dedicada a propósitos libertarios que tardaron en serles reconocidos.

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Juana vivió muchos años, algo no habitual en su época. El final de su existencia se produjo en Sucre, el 25 de mayo de 1862, en medio de una extrema pobreza. Recibió reconocimientos de próceres como Simón Bolívar y tuvo pensiones que más de una vez le fueron quitadas. Resquemores políticos hubo siempre… Entre las expresiones populares que la recuerdan, hay una canción que grabó Mercedes Sosa.

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Algunas frases: “No hay otro capitán más valiente que tú…”. “Juana Azurduy, la revolución tiene perfume de jazmín…”. Países hermanos supieron de sus sueños de libertad. Aunque tardaron en dimensionar su lucha, finalmente llegó el reconocimiento.

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La Delfina… La historia marcó su existencia ligada a la del caudillo entrerriano Francisco Ramírez. Juntos enfrentaron luchas civiles donde no siempre triunfaba el amor. Sin embargo, “Pancho” Ramírez ofrendó su vida en el intento de evitar que ella fuera tomada prisionera. Él había nacido en Concepción del Uruguay en 1786 y murió en 1821, demasiado joven para mucha historia…

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La vida de La Delfina es más misterio que certezas. Algunos aseguran que había nacido en Brasil; que no había ido a la escuela y hasta su identidad es semi-desconocida. Una estación ferroviaria de la línea Bragado – Lincoln, lleva su nombre, como señal de su paso. Ahora, sin trenes, está casi abandonada, como su recuerdo…

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La Calle quiere detenerse un instante en recordar a mujeres que, viviendo en Bragado, se destacan y por eso perduran. Una de ellas, Carmen BLANCO, vivió con su familia en calle Rivadavia, a la altura del edificio del anterior Registro Civil. Fue docente y se dedicó al cuidado de perros abandonados, muchos de los cuales sabían que su casa era un lugar amigo y se reunían a la hora de recibir su comida, para expresarle su cariño.
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En el mismo camino, aportando cuidados y atención a mascotas, desde hace años, con vigencia actual, se encuentra Susana BIANCHI. Para ella no hay horarios, ni esfuerzo que no sea capaz de hacer en cumplimiento de su tarea. Bastará pasar por su casa, en las inmediaciones de la plaza ExCombatientes de Malvinas, para comprobar este comentario.

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Algún día habrá que llegar hasta allí y, en silencio, dejar un enorme pergamino con muchas firmas, con el más cálido reconocimiento, en nombre de ciento de pacientes que, si hablaran, expresarían su acuerdo con el gesto. Hasta ese día, Susana se conforma con el cariño que perros y gatos saben demostrar con su sola mirada…

Imagen de Juana Azurduy.
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