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¿Para qué sirve la alfabetización estética?

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Como ciudadanas bragadenses estamos muy preocupadas por la situación actual de nuestra localidad y muchas de las cosas que ocurren nos llevan a reflexionar desde nuestra perspectiva profesional, es decir, como educadoras y artistas. Hace ya varias semanas que notamos con mucha intranquilidad que los datos duros y números objetivos en relación a la pandemia se manipulan de manera tendenciosa, lo que genera mayor confusión y angustia social. Se modificaron varias veces los diseños gráficos de las placas que se comparten con los informes. Esto complejiza la lectura, debido a que en la composición de la imagen se cambiaron los tamaños, colores y ubicaciones de la mayoría de los datos, perjudicando así la comprensión de los partes oficiales. En sintonía con lo señalado por varios periodistas, creemos también que la información es muy poco clara, además de no estar a tiempo como sí vemos que se encuentra disponible en cualquier otro distrito de la zona.
Prestemos mayor atención a los análisis que realizamos de los datos de la pandemia; sobre todo queremos focalizar en la observación de la organización visual de los mismos y en la importancia que se le otorga a cada número (personas vecinas) en la imagen que se construye en cada informe. A modo de ejemplo, podemos ver que agrandaron y pusieron en verde el número de recuperados, a la vez que se negaba la inminente circulación comunitaria y que todo seguía abierto, en una insistente fase 5. Ese discurso social que configura lo real, está construido con múltiples elementos que exceden el campo de lo lingüístico. Así, entendemos que las decisiones estéticas influyen en el sentido que se le da a la información y construyen un discurso que incide en el accionar de toda la comunidad.
Entonces, si la alfabetización estética sirve -entre otras cosas- para saber leer (imágenes, sonidos, gestos, entre otras materialidades con las que se construyen los discursos en una sociedad), no podremos prescindir de ella si pretendemos construir una mirada crítica y poder repensarnos. En suma, la alfabetización estética nos hace personas más libres a la hora de recepcionar y construir los discursos sociales que configuran nuestras acciones cotidianas. Por eso nos preguntamos a menudo: ¿Cuál es el lugar que le damos a la educación artística en nuestra sociedad? ¿En qué lugar nos encontramos y posicionamos los artistas en esta situación?.
Finalmente, queremos explicitar que el acceso a la información es un derecho y las estrategias de comunicación no pueden convertirse en estrategias de manipulación de datos oficiales. No obstante, cuando esto ocurre tenemos que poder identificarlo para no quedar atrapados en una construcción de sentido que nos perjudica tanto individual como colectivamente.
Nos seguimos quedando en casa, nos seguimos pensando…

Contracurvas, Grupo de Teatro Independiente.
Betiana Grosso.
Estefanía Etulain.

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